Yo soy apenas una voz
que tiembla
ante el pulso de tu mar oscuro,
el alma del páramo de tu vida.
Tú eres el camino de mi silencio,
la cicatriz abierta en la costa,
la umbría donde el barro respira
allí, donde la tierra llora al besar la arena.
Aún no he respirado de tu rescoldo,
ni he podido llegar
donde se acelera el calor de tu aliento.
Transito por el borde,
donde la luz ciega de tus muros
recibe a tu espalda,
esperando la deriva del timón.
Apostado en tu cuerpo
espero el momento de navegar a la deriva,
mientras la noche entra despacio
habitando lo incierto.
@José Valverde Yuste
Magnífico y bello poema, amigo.
ResponderEliminarElisa. Tus poemas son increíblemente bellos José Valverde Yuste. Un placer leerte poeta 😘
ResponderEliminarAdis Irulegui. Una vez más apuesto por el escritor que muerde el silencio y no cree en en la velocidad del amor que llega y espera porque no puede entrar. José, es hermoso cuanto haces. Buen martes y un abrazo.
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