Ya no hay puerto para los pasos que no fueron,
ni tacto que reconozca el polvo del camino;
el horizonte es un muro de niebla fría
donde vive lo roto que se clava
a un lado del corazón cuando dos sonríen
en la frontera de las manos nuevas
que estrechan una piel caliente,
antes que el tiempo se olvide de cerrar la puerta.
@José Valverde Yuste