Este domingo se ha despertado sin pájaros,
hay tormentas en el estrecho
provocadas por manos sucias.
Se asustan las alegrías
de los vestidos camuflados
por la rigidez de la explosión,
un rictus de náusea de invierno
se acuesta bajo ladrillos que atropellan
la respiración larga de la libertad.
Hoy la vida se ha vestido
con fachadas que lloran a las bombas,
con niños guillotinados por un loco
de dudosa nervadura en su conciencia.
Hoy se ha enterrado el brillo de unos ojos
que aún no habían aprendido a llorar.
El latido de la muerte
ha temblado bajo el pliegue de una escuela
donde se ha entregado la palabra a la ignorancia.
Hoy la luz se ha vuelto fría,
el azul es un cohete desnudo,
una luna decadente que cierra sus pestañas
a la agonía de la muerte.
Hoy llora la tierra por la llama encendida
por esos tiburones que viven
con las heridas de las cadenas
los que matan antes de usar las palabras.
Hoy una cloaca ha escupido
al silencio de las bocas mudas,
a la calle llena de corazones vendados
a un grito que respira sangre
y dice sin plumaje: si a las guerras muertas.
@José Valverde Yuste