Cuando muerdo tus amaneceres,
en su altar mayor, y los respiro,
resplandece el primer suspiro de mi juventud
asido a lo irisado, a lo azulado de tus venas.
Acaricio tus piernas de gacela,
busco entre tu falda la fantasía con mis dedos,
te miro desde abajo, extasiado,
como si la adolescencia me golpease
y abriese la oscuridad
de lo profundo que te habita.
Te hago lo de siempre, a hurtadillas
exploro cada rincón donde se consume
lo pervertido de la mirada,
disfrutando lo respirable de tu belleza.
Asciendo hacia las ondas de tus encajes,
hacia la sed de las caricias y los besos,
allí, todo el deseo contenido me desborda,
cubriendo con voces leves
las sábanas blancas sobre el fuego
que emana de tu lecho.
@José Valverde Yuste