MELANCÓLICOS 57 : EL AMOR PASA
El amor llega y pasa,
como cuando se pide permiso al invierno
para ser hoguera,
un susurro de viento
que llega y se desprende del muro
con ese rastro de estrella.
Es un efímero destello,
pasajera luz de una orgía nocturna,
en un instante brilla y luego se despeña
entre recuerdos y olvidos.
Es una hoja que duda
bajo el peso del cielo,
desgarra el aire es un cincel
que no avisa.
Cambiante como el río,
impredecible como las nubes.
A veces duele y quema,
otras tantas bendice el lecho
de los aprendices.
Es sangre derramada,
un misterio profundo,
una eterna mudanza al valle
donde los pétalos florecen.
Bañados por su fuego,
renacen los labios del pecado,
el amor, viajero, nos deja estremecidos.
Así va y viene, fugaz como la vida
un eco en el silencio,
un latido de amor de alondra.
El amor te sepulta en su mundo,
nos ata y nos dicta la vida
sobre un campo de brasas,
a veces, desiertas.
@José Valverde Yuste
