Vibro ante la inconsciencia de la noche
cuando la claridad se agota
en el fondo de lo simple.
El amanecer mendiga el tiempo
en el origen de lo insondable de
la luz con sus semillas dispersas
y el alma abierta a lo que viene
antes de morir en las profundidades
de este mar sin edad.
El día es un poema
que viene cargado de ruido
con palabras que me arrastran
a la inquietud de un río devorado
Ante ese verdor que camina buscando carne,
el ojo de la flor en su liviana huida
hacia el principio
viaja donde se desordenan los sueños
y nace el día de nuevo.
@José Valverde Yuste