POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA

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TÍTULO: ALMA MÍA

 




Sol esculpiendo la piedra filosofal

de los amores,

una oda a la vida donde encontramos

regalos y heridas,

en un cielo cada vez más gris.


Juventud efímera, puerto en mar de olvidos,

reloj implacable de pasos lentos, firmes;

cargado de páginas escritas,

con profundos lamentos;

gritos en la maleza del bosque

descubriendo el tapiz de la vida.


Alma mía, lágrimas tristes brotan

en un río de dolor

recordando gotas de lluvia pulverizadas

sobre el cristal, entregadas al viento.


Atardecer de sombras desgastadas

arrugas de horas vividas

entrelazando suspiros

con amanecer de difunto,

que, como historia pasada,

nos envuelve en rojez crepuscular.


Luto escondido entre montañas,

como huracanes embriagados

soplando con la culpa del olvido.


Solo, la muerte espero,

entre las raíces de la vejez;

viajando en galerías eclipsadas

de otro mundo, fuente de luz,

y dejar atrás éste, lleno de parques,

donde la otra orilla no existe.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: ANGUSTIA PREÑADA CON OJOS DE LUNA

 


Navego sobre esta angustia 

preñada con ojos de luna,

lánguido florecer donde se licua el hastío,

en un naufragio que conscientemente

oculta el crepúsculo: 

las sombras me miran el rostro,

y en cada declinación

alimentan mis sueños con suspiros.

 

Vagan en mí gritos inyectados

de recuerdos ignífugos,

penetrando en el filo de la sombra

buscando un susurro en la eternidad,

un hueco donde las tinieblas abracen

lo que el día dejó entre memorias.

 

Vasto azar iluminando 

el gancho tembloroso

que no teme al tiempo,

desasistido entre labios y boca;

me habitan ahora 

los cálidos sonidos del recuerdo

en esa muerte del clamor

abrazando al silencio.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: ME ARROJAS AL ALTAR DONDE MUEREN LOS SUEÑOS




Me arrojas al altar donde mueren los silencios
fragmentados en extensiones de penas
de un cielo extraviado.

Vivo en la raíz de una despedida sin luz,

y mi voz se vuelve un rastro de ceniza

ante una pradera quemada, un ocaso

que trasciende los prejuicios, 

los suburbios de la noche.


Cuando me miras, 

el universo se adelgaza en mis pupilas, 

se hace carne, se hace pulso, se hace grito; 

pero cuando me sacrificas ante la claridad

de la vela herida, 

me conviertes en un horizonte de acero, 

inalcanzable y frío.


Me desordena el recuerdo, 

la ciudad con lágrimas oscuras, sin memoria, 

los abrazos que apagan el sol

cuando siento la convalecencia 

de este mar apagando la luna.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: LEJOS DONDE LOS OÍDOS ANDAN


 Lejos donde los oídos heridos

andan clamando resguardo;

en un mundo violento, de firmamento débil, 

las profundidades arden en lamentos de cielo 

de corta luz.


Chirridos batiendo alas en profundos abismos

me persiguen como sombras;

en una ilusión que todo abarca brota el llanto 

de la no existencia, me disipo en el aire 

donde la vida busca el aliento.


Quiero comprar el silencio,

acariciarlo como sombras sin luz de boca joven; 

extiendo la oscuridad ante el vacío de cuerpo 

que se refleja en goces tardíos.


Esa piedad retorcida de incoherentes misterios,

esa forma tamizada de vencer lo insuficiente,

esa sensación de atroz desesperación

me deja sin fuerza; como tempestad 

de soledad vacía.


Entonces cerrando los ojos escucho la persistencia

de enrejado permanente,

esas manos incineradas con abstemia,

esos tronos sin argamasa que sangran entre ataúdes 

de desiertos lejanos.


Esa sed de húmedas codicias y gritos como fuego avivado

me persiguen, 

yo sigo intentando aliviar la insonoridad;

allí quiero compartir el fin de este amanecer 

de sueños agitados. 


@José Valverde Yuste 


TÍTULO: DONDE EL TIEMPO SE OLVIDA


 

Ya no hay puerto para los pasos que no fueron, 

ni tacto que reconozca el polvo del camino; 

el horizonte es un muro de niebla fría

donde vive lo roto que se clava 

a un lado del corazón cuando dos sonríen

en la frontera de las manos nuevas

que estrechan una piel caliente,

antes que el tiempo se olvide de cerrar la puerta.


@José Valverde Yuste


ME HIPNOTIZA LA LUZ DE LA NOCHE





Me hipnotiza la extraña luz que atraviesa la noche,

aromas interiorizados en susurros de aire 

que despiertan los sueños;

destellos de vida en tinta vacía

cuando me inclino hacia la sombra 

donde pernoctan los suspiros en brumas de plata. 


Espacio breve donde se comprime el tiempo,

cortina de barro donde mueren las fisuras

misteriosas y tiernas de las cenizas 

puestas a secar.


Quizás golpe de pájaro sin alas

en escucha de gozos apagados,

asistidos por ladridos 

como nota musical lejana

donde renuevo lo que aspiro y persigo:

ronquido de ola ante estrella de ojos cerrados.


Rincón donde el aire reposa

en relojes antiguos de delgadas manecillas;

donde las semillas flotan como espuma ardiente

en un mar de voz encendida 

cuando se apaga la aurora.


Secreto de mundos moldeables

donde se desvanecen los espejos,

minutos de profunda penumbra

sobre un maremoto que gira

en rincón oscuro donde la densidad de la noche

crepita en muslos densos,


y el hielo deshoja el exceso, sin resignación, 

donde muere la opacidad del desierto

y yo sacrifico el amor, 

ese que golpea y se clava 

como inmóvil cicatriz latente 

que seduce a la madrugada.


@José Valverde Yuste




CUANDO ME DETENGO



Cuando me detengo en lo rizado de tus cabellos,
y desnudo tu corazón naufragando, desprendido
de la inclinación de lo verde de tus pupilas
vuelo hacia la calma de aquellas paredes
soliviantadas por la tormenta de mis venas.

Acaricio los suspiros del aire,
enciendo el susurro de la mañana
se condensa la pasión de la noche
de un amor que transciende la montaña.

Abrazo la melancolía de los latidos de la noche,
la tierra que ahora, no es de nadie
sólo la abraza el silencio de las sombras
como hilos de amor soñados, aún sin vestir.

Aparecen surtidores en luna de ángel,
presencia de montañas sin penitencia
y el mar me habla con su mirada de arcoíris
que habita en mi memoria.

Ahora tiembla mi mirada
ante la escasez de días de lluvia
y sigue entrando el aire frío por mi ventana
gastando palabras ya sin relincho.

¡Ay, amor!, silencio, guardemos silencio
en esta urna sin votos, 
donde se ausentan los espejos
y el alma se desnuda sin ser juzgada.

No hace falta conjugar el verbo
cuando las mariposas vuelan por la era
y atrás, van dejando los recuerdos.

@José Valverde Yuste



















 

TÍTULO: MOMENTOS

 






Vagas entre el humo y la luz
al pie de una orilla firme,
el otro en la arena movediza del quizás.

Te preguntas por esos fragmentos
que no encajan del todo en los despertares.
¿Qué ocurre con las palabras que se tragan la vida
inundada de silencios?.

Esos atardeceres que pasando
desapercibidos son el elixir de los lirios
persiguiendo lo congelado de las gaviotas.

Palabras delgadas llenas de ausencia
que resbalan entre hierbas antes de vender 
la boca a lo apagado del llanto,
entre lo que fue y lo que no tiene nombre.

Rocas en un pedestal de cartas
de un adiós con pupilas de rostro apagado
esperando ese amanecer sin hojas,
esa sombra de arroyo sin mano.

Me abandono en lo insaciable,
lo hambriento de la verdad;
las noches sin sombras en las nubes
en la otra costilla que aún 
no ha aprendido a llorar en lo sembrado,
de este soñar de mirada ciega.

@José Valverde Yuste






POEMAS MELANCÓLICOS : PALABRAS SUICIDAS


 

PALABRAS SUICIDAS

Hoy encuentro palabras suicidas
en este lugar donde bebe la flor
que ya no espera nada
y fallece el esplendor del cielo.

Veo cuchillos afilados que desgarran
los pétalos de los recuerdos
con su metamorfosis de maremoto muerto
con palabras alejadas de la ternura 
en un viento donde ya no suspiran las rosas.

Hoy las nubes se apagan 
entre sombras de miradas 
que acechan las tinieblas de la luna
clavándose en las cicatrices marcadas en mi piel.

Descubro el silencio de la maldad
entre la orfandad de mis días
en este corazón de rictus de cadena
vagabundo entre sombras diáfanas 
y luces oscuras.

@José Valverde Yuste



MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR



 



En las ruinas de un amor con las manos sin brillo,  

bailan frágiles penas

dibujando sueños sobre cantos rodados,

es el desorden inagotable de tus ojos

cuando visten de espuma ,sin sed, a los muslos.


Las piedras gritan con palabras de desencuentros,

incisiones de amores se desgajan:

un latido, un adiós,

el tiempo de esa ventana sin cristales, duele;

y el olvido de mi piel en el polvo del aire

estremece a las sombras.


Suspiros de risas apagadas que el viento

mueve a los suburbios,  

recuerdos flotando en el corazón del atardecer,  

un rayo aferrado a la chispa del amor,

un te quiero distante transforma la noche

en un hilo de acero vacío de sangre.


Mi corazón navega encima

de los lamentos de las venas

cuando el dolor lo abraza,

y las memorias son duelos que, aunque duelen,

no traspasan mis lágrimas.


Destraba los enredos de estos escombros,

comparte la luz con mis ojos desnudos,

rompe las cadenas del invierno,

elévate por encima de la sed muda de las pasiones,

antes que las palabras mueran

ante el espejo sin ojos.


@José Valverde Yuste





MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO



 




Sometido a tu  influjo

anulado mi sentimiento, 

palabras muertas abrazan los besos

huyendo cuan gritos ahogados

del trino de un pájaro inexistente.


Hay palabras que reconozco

sin anuncios en turno de tarde,

ni sonido acariciando la luz de la almohada

que vienen de fuera;

tiemblo ante la visión de los ángeles surgidos

de esa oquedad oscura

que golpea a la médula vacía.


Deambulo cuan náufrago 

asido a su tabla de salvación en mares anodinos;

mis quimeras son fatigas que mi frente oprime,

luz crepuscular de lágrimas esparcidas.


El viento de nuestra pena llora la agonía

por las laderas del mundo; ya no da sombra el bosque

ni el sol brilla en tu cabello.


Aquellas horas mórbidas de embriaguez

son recuerdos: Alimentados de ceniza,

rugidos de mi garganta,

delirios complaciendo el ruego del ciprés.


Daga cruel arrastrando el prado yermo

la montaña ya no es blanca, 

se volvió eternamente gris;

el sudor se convirtió en sangre

y la felicidad en sollozos.


El monstruo de la angustia 

blande mis turbios ojos

desnudando mi cuerpo,

como una mirada en llama recurrente.


Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada

y la necesidad de volver a despertar

sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.

Espero que la alcoba vuelva a recuperar

el olor de las frescas selvas.


@José Valverde Yuste