Amor, eres mis deseos cumplidos,
esos que cultivé en secreto
la larga primavera cuando el trueno era dulce
y la tierra se escapaba.
Eres también mis fracasos a tu lado,
porque caer contigo es más hermoso
que vencer con otras,
es un mar desnudo peinado por la luz.
Acepto la derrota si se escribe con tu nombre,
acepto la herida si eres tú quien la habita,
porque en la pérdida de mi soberanía
he encontrado la única patria
que me reconoce.
Por eso, en la alta noche, en el lento discurrir
de la sangre,
cuando la soledad muerde las esquinas
de la alcoba,
le he dicho a este corazón desesperado:
Que se detenga un instante, guarde sus garras,
tenga un poquito de razón, recuerde las leyes
e intente imitar la calma de las piedras
o el orden de los astros.
Deseo esta paz, este amor de celeste luz,
entre pisadas de mañana con ojos extendidos,
y viajar en medio del oleaje
de tu mirada felina.
@José Valverde Yuste