Soy el cauce que se rinde a tu corriente,
el cielo que se quiebra a tu luz.
Te siento como la piedra el agua del arroyo,
Me estremezco y grito como los ángeles
cuando te cojo de la mano y desnudas mi cielo.
Es tu piel un camino sin rumbo,
el vértigo en el centro de la inercia,
el azar que se hizo orilla cuando decido
ser la mantilla de tu cielo.
Tu tierra es toda mía, música de arpa
bajo un sol que todo lo incendia,
un contorno con pulso que empaña el silencio
con una red de hilos ciegos.
Tus ojos son un aguacero de luz,
un remanso de paz en el borde de la mañana,
lo que tiene un pétalo cuando abre
su campana hecha luz.
Ciego de ti, suelto las riendas
en el cauce de lo que callo y me honra,
camino por el latido de tu piel,
me pierdo sobre la ceniza del pensamiento
en el último hueco donde tu tierra arde.
@José Valverde Yuste