Cuando me nombras
siento en el desgarro de tu voz
la llamada de tus arterias.
Me voy de viaje a tus ojos
que me desnudan en su profundo azul
como una marea busca la rosa de la espuma
me hundo en tu universo.
Siento la desnudez de tu alma
en el rincón donde nace la sangre,
ese sangre me atrapa con sus felinos dedos
me lleva de paseo, mi ser se deshace
en la profundidad que me nombra.
Mi corazón ya no habita en mi pecho,
soy llama donde florece la vida,
el espejo cóncavo donde el seísmo de la noche
bebe en la boca de lo quebrado de tus gestos.
Se rompe las sombras sutiles de la mañana
como un sol que acaricia el río
que abraza la orilla desnuda,
lo frágil de la delicadeza de un pájaro
que pica los gajos sobre tus manos.
@José Valverde Yuste
