Tu mirada de meditación permanente
parece la secuencia de un abismo,
el tiempo cuando se embriaga de dolor
en las sombras de lo que perdió sus alas.
Desnudo el amor, ya sin baldosas,
como un manto lleno de condena
que abraza la piel,
me agarro a las cicatrices de las ropas
en su quebrado goteo de sudores
que aplauden la inexistencia de tu sol ardiente.
Cada parpadeo del aire navega sobre la dura verdad
de este frío atroz, del olvido profundo
que busca tus ojos en lumbre ajena,
entre brazos que no me pertenecen.
Recuerdo ese afecto muerto que en mi alma muerde,
como leña que prende la hoguera
con su herida abierta.
Tus latidos aún me nublan la mirada,
dolor que persiste, ausencia dolorosa,
fantasma errante que me consume,
trémula gota salina que me desvía a un sendero lejano.
Recuerdo el afecto muerto, en la quietud final,
cuando desechas mi alma y arde sin consuelo,
un amor pasado que ya siento lejos.
@José Valverde Yuste