Esa naturaleza hasta arriba
de rojo tarde,
hace que las cortinas del paraíso
sientan envidia de la ofrenda a los estanques,
dentro de su frágil debilidad.
Esas sombras que veneran el cauce
de la memoria,
son peces con ojos abiertos
que enloquecen con sus branquias inclinadas
oliendo a primavera.
Esa estructura que deslumbra a las rocallas
es la aurora desprendida,
un momento sensual de contrastes,
la mudez ante el embriagador
tentáculo del incendio de la luz.
Esta tarde viene llena de jugos
en este otoño resucitado.
Es el desenfreno, la agitación
cuando le nace la carne al sol.
Los jardines colgantes de la sangre
se quieren sumar
a la respiración de la noche,
vivir antes que la mañana la sorprenda,
con el color claro de sus pasos.
@José Valverde Yuste