Deseo lo cristalino de tu risa,
eres el impacto de un meteorito,
el fuego de una bengala
que desgarra los tristes sueños de mi sombra
alumbrando el norte de esta marea oscura.
POEMAS
"Poemas generales, Verso libre que denuncia la falsedad, Blog de poesía
Escribí este poema un día meditando sobre la falsedad que existe en todos los órdenes de la vida.
"La falsedad habita en el espacio que queda
en el charco oscuro de la lengua,...ya no queda nada que decir sobre el silencio de las letras".
La falsedad habita en el espacio que queda
en el charco oscuro de la lengua,
cuando el lenguaje se consume
ante los ojos lavados por la impureza.
Y el símbolo, sudando lo imperfecto,
se desprende,
cayendo sobre la herida que provoca,
esta sombra de pórtico en ruinas.
Me interesa el pulso, el torbellino de letras,
sin heridas,
bajo la sombra que no miente,
el gesto que no necesita ser nombrado
para saberse real.
Que se disperse el humo de las chimeneas
empapado de agrio cielo,
los nombres con sedimentos de arpías
empapados de inviernos secos.
Me asusta la calma del despojo,
esa quietud que sobrevive
al plomo de la lengua,
cuando ya no queda nada que decir
sobre el silencio de las letras.
@José Valverde Yuste
"Poemas sobre la primavera", "Versos de esperanza y renacimiento", "Blog de literatura y sentimientos"
"Escribí este poema un día que sentí que el invierno interno finalmente cedía. Abril no es solo un mes, es ese momento donde decidimos que lo gris ya no tiene espacio en nuestro jardín."
Mirada de palabras claras
recorren la savia de tu mirada,
corriente que grita al temblor de la belleza
cuando nace harapienta de oscuridad
como un corazón que descienda a los infiernos
para resucitar de nuevo a la vida.
Pequeña hoja que naces de un calendario
que extiende su mano hacia los frondosos pétalos,
antes charca descompuesta sin cielo,
de este disparo con acuarelas de ave exótica.
Hundes lo gris, allá, a lo lejos,
para tranquilidad de los ojos de las flores,
y sobre el jardín fundes despacio
el vuelo de la mariposa, ahora hay vida
en la mirada profunda de la primavera.
@José Valverde Yuste
Tráeme esos pétalos, sí, los de dalia
esos que vuelan cruzándose sobre tus ojos
y huelen a perfume de cítrico barato,
cuando sobrevuelan el aire del mar
con su cortina abierta.
Esos pétalos con los que el amor,
ese fantasma de cruz severa, se cree poderoso
y viene a prenderle fuego a mi sombra,
cuando ya no queda nada,
sobre la herida insomne del matorral,
junto al silencio de la cama húmeda,
aún con niebla.
Quedan solo párpados cerrados sobre la resaca,
con olor a carmín en el lecho,
donde la cruz de mis ojos, con su brote de alba,
se le olvidó cruzar el océano
con sus luces de música aún en pentagrama.
Ahora el alba se filtra sobre este asfalto
recibiendo una estocada de luz sobre el cristal,
y el incendio es solo una mácula de pavesa
sobre sombras de ceniza alargada.
El amor ha cambiado la cerradura,
y mi sombra —esa vieja aprendiz de los desastres—
ya ha aprendido a dormir, en selvas, a oscuras.
@José Valverde Yuste
Inmóviles, despertando al rayo oculto en la mirada,
tumbados sobre la verde hierba,
ante la partitura de las hojas y la sombra de la encina
preparamos el amor,
con las esquinas de las pupilas llenas de luz
de ese mar de amapolas que nos baña.
En este estado de fronteras estiradas,
buscando la luz del musgo,
nos amamos hasta la última gota de aliento,
como una marejadilla ascendiendo
a la partitura estrecha de tu mar radiante.
Oh, jazmín desnudo, cielo de zafiro,
perfume de rosas en el acantilado donde muerdo las olas;
eres el trino de un pájaro cuando recorro tus senderos
buscando la utopía de ese valle llamado libertad
con la calidez de una antorcha y la fragilidad
de un cristal en su íntima transparencia.
Como el vuelo de una constelación sin remordimiento,
cuando la sed late y lentamente le habla la sombra
a la antorcha de fuego que es tu lengua,
al surco de espuma comprimida,
contemplando el salto de la catarata
bajo la sombra de aquella encina.
@José Valverde Yuste
Precioso encuentro con poetas de muchas partes de España. Fue una mañana espectacular
donde conocí in situ a bastantes amigos de Mundo Poesía y Facebook.
Os dejo el video del acto. Perdonad el mal sonido.
Estas mañanas con prisa
me roban el abrigo de tu abrazo,
cuando en el rayo de tu ola despierto.
Muero ante el amor joven de tu arpa,
preñada de espasmos de esta tierra llena
de luces con fiebre.
Veo percutir la sangre
en la luz alta de este lecho impregnado de sal
que navega sobre la sombra de la niebla,
dando golpes de luz a tus brazos:
sombras de espuma que nunca mueren.
En ti hay fuego y tormenta
cuando lames la luz
que se rinde ante ti, herida
como un golpe de palidez
crepitando en llamas.
Escribes en la cresta de la ola al viento,
ese tiempo olvidado
que abraza el silencio de los sueños
que un día fueron vivos.
En la hondura de tu sombra,
donde emerge el miedo,
las estrellas florecen como un poema
que tiene voz en el verso.
Escucho tus ronquidos suaves
en la oscuridad que nunca deja de soñar,
cuando tus llamas suplican
a un dios fosforescente
que hable a las muletas de la noche,
cuando vienes y vas, vas y vienes.
@José Valverde Yuste
Amor, playa con bordes donde golpea lo que crece,
lecho donde desnudo la luz del pecado,
asciendo por tu acequia virgen y pura,
la catedral donde agoniza mi deseo.
Ahora, sobre las ruinas del dogma,
reclamamos el derecho a ser la herida y el beso;
ya no hay altares que contengan este incendio,
ni oraciones que calmen la sed que nos desborda.
Somos el sacrilegio hecho carne viva,
una arquitectura de sombras que se desploma,
donde cada gemido es un edicto que se anula
y cada roce, un naufragio en el abismo.
Aquí, donde el tiempo se vuelve una grieta,
te devoro para saber si aún existo,
mientras el mundo, afuera, se persigna;
nuestras manos sólo reconocen:
las huellas de la sed, la llama que nunca muere.
@José Valverde Yuste
Ya no hay puerto para los pasos que no fueron,
ni tacto que reconozca el polvo del camino;
el horizonte es un muro de niebla fría
donde vive lo roto que se clava
a un lado del corazón cuando dos sonríen
en la frontera de las manos nuevas
que estrechan una piel caliente,
antes que el tiempo se olvide de cerrar la puerta.
@José Valverde Yuste
Eres el oleaje, nunca el ancla,
luz de paso que calcina mientras alumbra.
cruzas mi frontera sin equipaje
y en tus muslos se rinde la luz vencida.
Llegas desnuda de ayer, un instante divino,
degollando el nudo de la luz que se rinde,
un derrame de fuego
sobre el incendio de tus muslos.
Corazón de juventud breve,
eres un relámpago de sangre,
deseos que alimentan los diques de mi pecho,
un roce de alas en mitad del frío;
la seda quemada en la lumbre de la carne.
Pasos que discurren
inyectando el placer que beben los ojos;
el estallido de la verdad que no tiembla,
sobre la espuma de tu estrecha tierra húmeda.
¡Ay amor!, ya degusto tu perfume,
duermo en tus labios,
sobre las palabras que sienten las escarchas,
avivando las horas que desnudan el alarido,
rozando el calor del aliento.
@José Valverde Yuste
Noches Locas — ¡Noches locas!
¡Si estuviera junto a ti
las Noches Locas serían
nuestro lujo!
Emily Dickinson
Velas de zafiro - vientos en espiral-
noche que respira el corazón ardiente
de las venas,
ancla mi navío en tu cielo de cristal
junto a tu mar repleto de olas.
Roce tan lleno de vida,
en ese tiempo de voces- sin miedo en la mirada-
buscando el sentido al hambre de la piel,
cansado de máscaras, colmado y bendecido
por un sueño de rayos entre tus piernas.
Arraigar el delirio,
nadar en la esencia del silencio
venerando la sangre de la rosa,
construyendo mapas entre las ruinas
de tus miedos.
¡Oh, amor!, encarcelar mi corazón en tus paredes,
abrir mis pupilas en los planos quebrados
de la vaguada;
amar las entrañas de este vergel:
es morir en los bordes del cielo.
@José Valverde Yuste
No busco tu claridad,
busco el corazón de tu incendio:
esa veta de hierro que te cruza el pecho
donde mi aliento se vuelve herrumbre y calla.
He abandonado el roce de la seda,
navego sobre el imperio de los pantanos;
ahora soy la maza que te busca
en el centro exacto de la noche de tu hoja.
Y allí, en la raíz del grito,
soy la cicatriz que agradece a la herida,
el metal que se rinde al fuego.
@José Valverde Yuste
Eres el incendio
que el agua no se atreve a apagar.
No me digas nada.
Basta con que te quedes así,
con tu voz de seda desnuda de palabras
sosteniendo en mi hombro las luces
que despiertan a los gritos.
Eres la herida
que le da sentido a la sangre
oscuros cauces donde la sed es un deseo
que nunca cierra.
Siempre dibujo sobre ti palabras
que llenen el hueco de tu nombre.
Mis venas sostienen,
el nudo infinito desprendido de tu tarde.
El hambre que todos los vientos consultan
para mantener viva tu hoguera
Eres un desborde de luz
que en su dulzor me abraza.
La copa que no pregunta
quien calma su sed.
Soy yo el náufrago, el sediento;
y tú el océano
que ha venido a inundarme
con el agua dulce de tus ojos de sal.
Tu sangre es el eje del mundo.
Yo, el perfume del rayo.
Sobre tu campo en flor,
vengo a perderme
en esta forma de morir despierto.
Quédate así, en tu centro de sombra,
mientras mi tiempo se astilla sobre tu piel,
No hay salida, estoy devorado
en este incendio sólo pervive
tu boca y mi sangre.
@José Valverde Yuste