Soñando con la inocencia de tus bordes
contemplo el mundo
a través del yacimiento de las grandes guerras,
lo que me ahoga en el estanque
de esa gloria sin matricula.
La pureza de los silencios ensalzados,
las lascivas estrellas que alumbran tu alma
me invitan a soñar con lo profundo del día,
y ardo en tus desiertas avenidas.
Cuando no amaneces pegada a mi brazo,
sangre de vena herida en su jugo
me pide que baje al Dios
que me ayude a mirar los ojos a la vida.
La jungla de la maternidad,
donde perviven los escalofríos,
bajo el ancho puente que da gritos a la lluvia
y la piel que recibe la mañana en el otro ser,
me devora lo tierno, donde compones mi rima.
@José Valverde Yuste
