Saborear
cada instante, como
rayo de sol mordiendo la vida, devorando
los secretos ungidos de primavera. El
candor de la flor creciendo ante
la pagana ansiedad de tus pestañas. Amamantar
la memoria con
el tránsito hacia el reposo despojado
de toda mansedumbre mundana. Abrirse
al mundo como
boca de clavel abierta en
una fortaleza de pensamientos volátiles. Sin
miedo a los días amarrados al tiempo que
resplandecen como brote de infancia, ante
los sueños que apaciguan el
estado de gracia y recogimiento. Vivir
como un despertar de jardín aspirando
la esencia del amor, y
en cada pétalo, en cada rayo de tarde sentir
la descendencia del maná. Ser
siempre un farol que alumbra la senda que
todos quieren recorrer, impalpable
sombra con alas sobre flores agarradas
al sol, amapola de luz sin
ser vulnerable al tiempo. @José
Valverde Yuste