ANTOLOGÍA POÉTICA JOSÉ VALVERDE YUSTE
POEMAS
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TÍTULO: CUANDO TE VAYAS
TÍTULO: AMOR DE ARMARIO
TÍTULO: EN LAS ESQUINAS DE LA ALCOBA
Amor, eres mis deseos cumplidos,
esos que cultivé en secreto
la larga primavera cuando el trueno era dulce
y la tierra se escapaba.
Eres también mis fracasos a tu lado,
porque caer contigo es más hermoso
que vencer con otras,
es un mar desnudo peinado por la luz.
Acepto la derrota si se escribe con tu nombre,
acepto la herida si eres tú quien la habita,
porque en la pérdida de mi soberanía
he encontrado la única patria
que me reconoce.
Por eso, en la alta noche, en el lento discurrir
de la sangre,
cuando la soledad muerde las esquinas
de la alcoba,
le he dicho a este corazón desesperado:
Que se detenga un instante, guarde sus garras,
tenga un poquito de razón, recuerde las leyes
e intente imitar la calma de las piedras
o el orden de los astros.
Deseo esta paz, este amor de celeste luz,
entre pisadas de mañana con ojos extendidos,
y viajar en medio del oleaje
de tu mirada felina.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: QUE CALLEN LAS PALABRAS
Habla, que no callen las palabras
que la lengua dibuja en el aire,
simetrías sin fin,
saltos de pared inabordables,
ante estatuas con ombligo
que son reliquias.
Siente ese viento ligero
que se disuelve, como barra libre,
entre tus senderos,
no es el aire,
es mi amor que te acaricia,
los ojos de mi piel,
extasiados, en la tuya.
Mírame con ese fondo sin límite
de tus pupilas, esos dos astros fijos
que dicen lo que tu boca esconde,
los deseos encarcelados
en versículos de sacristía.
Te tiemblan las piernas cuando escribes
sobre el miedo de este amor que quiere volar,
esta voz que habla a tu cuerpo,
en el latido más puro que siempre vuelve.
Tus ojos no miran:
hablan con un lenguaje que avanza hacia mí;
una música celestial que se hunde en mi pecho,
como un veredicto dejado a su libre albedrío.
Allí, en el fondo de esa luz,
bajo las alas del pecado,
está el deseo desnudo, el amor sin nombre,
la palabra total que tu voz
ya ha aprendido a pronunciar.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: NO ES LA NOCHE LA QUE ME EMBRIAGA
No es la noche la que me embriaga
es la explosión secreta de tu sangre,
esos ojos que me miran con el abismo
de tus pupilas.
El estallido de tu mirada
reclamando mis límites, no los de ángel,
sino las llamaradas que me conducen a tu huerta.
Quedo estático, no contigo,
sino dentro de ti,
fundido en tu jardín de llamas puras
en la resina de dos mundos que nunca mueren.
¡Amor!, no siento tus venas
navego por ellas como un animal sediento,
porque amarte es entregarse a la tempestad
y ser: hiedra, fuego y lava en el mismo instante
que te siento y te respiro.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: LA MUJER Y EL MAR
La veo caminar hacia la espuma,
despojándose de su vestido,
sin nombre,
sin la prisa de los lunes,
ni el horario de oficina.
Va desnuda, libre, sin prejuicio,
un relámpago de carne entrando
en la casa de la sal;
dejando que la luz
se adentre en sus muslos,
y el látigo de sal y agua
le lama las caderas.
El agua entra en sus lunares,
en sus dudas,
hasta los confines de la espalda.
Yo me quedo observando su cuerpo
desde la arena,
veo en sus pechos la misma curva
que en la ola,
y como el mar la recibe sin preguntas.
Ya está totalmente sumergida,
ha perdido sus bordes, sus límites;
no hay distinción clara,
dos almas en una
bajo un cielo contemplativo.
La carne y el agua
latiendo por siempre
en esta inmensidad
que mis ojos contemplan.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: ME ENVUELVO EN TU ALFABETO
De la noche a la mañana;
acostumbrándome a notar como,
lentamente, las yemas de mis dedos
dibujan un paisaje sutil
en la inmensidad de tus pechos.
Recorro en ti las rutas de las tentaciones,
mis manos descifran tu piel con un lenguaje
de palabra breve.
con la ligereza que vuela un ave,
como un mar que busca mi contacto para existir.
El oleaje silencioso, en forma de espasmo,
sube hasta tu pecho, ya no eres solo cuerpo,
eres la luz del amor,
la madera que arde sin consumirse.
Me envuelvo en tu alfabeto de venas
buscando sueños,
en las llanuras donde bebo tu silencio.
Siento la corriente que te desarma,
el río subterráneo que sueña en mis brazos.
Te agitas como un árbol
sacudido por una ventolera,
mana el agua profunda donde flotamos,
en el milagro de este caos que nos une,
Ahora somos luz perpetua.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: LAS TARDES DE OTOÑO
Las tardes de otoño, con su tristeza de arena,
mueren en mi ventana;
sus dedos cargados de olvido
se levantan entre nosotros,
flotando entre las sábanas, latiendo en mi pecho,
en esta sombra más alta que la noche.
No quiero llorar como una piedra
que rezuma lluvia, ni ser un pájaro ciego
que vuela contracorriente, más bien
espero oír cantar un jilguero de plata pura,
celebrando que estás toda llena de respiración.
Te miro y te nace la aurora de los ojos,
te observo y te escapas más arriba de tu sueño.
Eres divina, inalcanzable,
la locura de un atardecer en su ocaso,
incendio de oro que gobierna el templo de nubes
donde quiero tocar tu alma limpia.
Déjame descender despacio,
como la nieve que no pesa.
hasta la llanura, lo fieramente dulce,
lo bendecido por la luz que canta a la mañana.
Entro en tu espacio no para romperte,
sino para amar el tiempo contigo,
quedar suspendido del fondo de tu pecho,
desintegrarme en la ventana hecha de gotas
que resbalan hacia abajo, tocar el pomo de la puerta
y desaparecer lentamente.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: MI AMOR NO ES UNA MIRADA
Qué bonito sería ver tu imagen
aprisionada en el límite de un cristal,
y sentir la ternura de un guiño
congelado en el deseo.
Pero mi amor no es mirada,
es una inundación,
la espalda de dos mitades,
el fuego suspendido, mientras afuera,
duerme el viento.
Mi amor es el río
que moja tus transparencias,
para hacerlo relucir
como un estallido de venas
que desciende hasta tu brillo sagrado,
la espuma que exhala el gemido
en el fondo de los mares.
Qué hermoso sería despojarse
de las leyes, ser una pupila de fuego,
sudar contigo a raudales
mientras los muros tiemblan
atraídos por la gravedad de tu boca.
Qué bonito sería ser estrella
que desciende hasta tu selva
e invadirla, a través de un viento de verano,
entre la espuma que amansa lo adormecido,
en el centro de tu mundo.
Qué bonito sería ser mar después del incendio,
y ver los luceros asomarse
con sus ojos de aguja hasta el borde del día.
Y tras el beso brutal y el abrazo de la tierra,
ser lo simple que ya ha sido premiado con todo.
Ser sol y que tú siempre estuvieses a mi lado.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: TU CUERPO ES UNA COSTA INEXPLORADA
Durante la noche, cuando tu cuerpo
se transforma en una costa inexplorada,
los deseos, no exentos de malicia,
esculpen flores sobre el musgo
que arrastra la marea.
Miro tus párpados cerrados,
dos lunas suspendidas del santuario
de tu respiración.
El río es un bosque de plata suspendido,
en este tiempo, en los surcos de las vértebras
de tu espalda me hundo.
Poco a poco el incendio va aumentando
la hoguera, consumiendo los inviernos,
transformando el frío en sangre
con ojos abiertos.
En esta tormenta, la carne deja estelas
de fósforo entre las sábanas, hay un goteo
de océano, me quedo suspendido,
impregnado de ti, he tatuado tu cuerpo
para que sigas floreciendo
@José Valverde Yuste
TÍTULO: PORQUE QUISE AMARTE
Porque quise amarte construí un arco,
un faro de luz mirando al mar
que lanzaba flechas para alumbrar tu pecho.
Dibujé una línea de rosas,
un licor de corazón sin freno,
hilos de llama prendiéndose de mis venas,
un perfume de rayos llenos de albas
que perfumaban mis dedos.
Ensanché mi corazón
y le habló al tuyo de tus miedos,
de lo que escuece el dolor,
de ahogarnos juntos
como si el amor fuese una hoja
que flotaba en una piscina,
una aduana abierta sin documentos.
Dejé en silencio la carne,
no quería terremotos con cuerda,
ni flores con pétalos temblorosos
quise que todo fuese terciopelo
amarrado a tu hombro.
Te dejé libre en mis sueños,
abracé tu noche y la hice tiempo;
mientras los demás te pedían desnudos,
te dí la frescura de mis juramentos,
mis esquinas con flores,
mis besos llenos de consuelos.
Mis versos brotaban de tus ojos,
de la profunda humedad
que destila una habitación sin caretas,
del viento con sabor a mar
que acariciaba mis manos
para hacer saladas las caricias
que se vertían sobre los relieves de tu vientre.
Me diste un faro apagado por respuesta,
un mar sin sol y la conciencia abrazando
lo inevitable.
Pero aún hoy te digo
que voy a alumbrar la primavera apagada,
la voy a convertir en quemante horizonte,
los deseos amordazados en cauce,
la herida de la última hora en la cicatriz
de un río de amor,
en cena que se cuece a fuego lento.
Voy a encender con estrellas las palabras,
este clímax nuestro.
@José Valverde Yuste