Viajo por el sonido de tu voz,
por la adolescencia de tu ternura,
dentro de tu frágil belleza, me amanso,
recorro tu cuerpo
desde el ocaso hasta la alborada
en tonos oro y rima de cuento.
Muero de amor
cuando caen las hojas de nuestros árboles
a nuestros pies derrotadas
como implacable cascada en la selva
aprendiendo a volar en ese lugar
impregnado de deseo.
En tu mirada nace el universo,
un organismo latiendo,
una flecha lanzada ciega
hacia el cielo, despejado, sin nubes, diáfano
como un reflejo de aurora boreal
en tierra donde la pasión
es una habitación llena de amaneceres.
@José Valverde Yuste