Se abre el pliegue oculto del alma,
un tiempo de verdad frágil muestra las cortinas
que liberan al cuerpo antes de ser consumado.
El pétalo mudo de una hortensia,
las lilas del claustro sagrado,
el círculo incierto de los senos
antes de una guerra de prodigios
en saqueo constante,
es lo que pervive a los siglos,
a la sintaxis del amor.
El perfume de lo mudo nunca ha de crecer
en la verticalidad de la diagonal,
vive enclaustrado en la dilatación de lo ancho,
en la certeza de lo imprevisible,
sobre el incendio que saquea la calle
ante el secreto de su ruina.
Todo es borroso,
la realidad se ha vuelto un mar sin playas,
las formas, en su origen, pierden lo meticuloso,
los besos pastan en los labios
y las primaveras riegan la desnuda voz apretujada
entre los quejidos de una mujer.
Un mapa se ha grabado en las lomas,
en el profundo incendio que brota en ti,
canales de surcos amplios se extienden por tu vida,
viejas colinas drenan la memoria
en el interior de un corazón que invoca la sangre,
como si comprendiese lo cercano de las plegarias.
@José Valverde Yuste