Hoy has amanecido siendo valle
que se rinde a la cordillera,
dicha atravesada por el palpitar
de las sombras que quieren ser sueño.
Hoy vives en el aguacero
de la resurrección del amor,
eres oveja en los prados desaliñados
de tu ansiosa mirada,
donde descansa la noche con su luz.
Hay entrega en tu hondura
cuando la llama mi nombre;
la coraza se ha abierto
al tañer de las campanas,
a la playa con respiración de pájaro.
La ola espumosa sobrevuela
el torrente de amor
que se apoya en tu espalda
y recorre tu cuerpo.
Sientes que la noche cuelga de mis manos,
no quieres huir, todo es gracia
con aroma a jazmín de primavera,
árbol donde tu lengua busca el consuelo.
Me haces nube y fertilizo tus prados,
hasta los confines de la abundancia,
soy estela de velero que surca los canales
de tu cuerpo.
La ternura se ha apoderado de ti,
ahora tus ojos son niebla,
respiración arrodillada al gozo,
graciosa luz sobre este túnel
donde vive la locura.
Este campo vive libre de las cadenas
que lo convierten en mausoleo;
eres dueña de este viento
con ápice en mano,
y deseas ser la nada,
antes que te falte este cielo.
@José Valverde Yuste