Cuando cruzan tus sombras,
la luz de los cristales
POEMAS
No me importa que vengas sola
con la sangre derrotada
vestida de besos aún confusos;
pero ven despojada de historia
como un río que olvida las riberas de lo conocido,
desnuda como aquel relámpago
que pisó la húmeda arena.
Espero no hayas olvidado los nombres,
ni el puñado de vocablos
que hacían temblar todo.
Deja olvidada en la esquina la falsa sombra
de los que se resignan a vivir
sin el choque de la sangre.
Ven con tus manos hambrientas,
con el pecho cargado de equipaje,
sin taras,
pisando el suelo
que se quiebra antes de sentir tu beso,
la pureza que de ti emana con la sed de la ternura.
Aprovecha todo el saber para conocerme otra vez,
ya he dejado lo maligno en el armario,
ahora me visto de infancia, con ropajes de primavera;
te pido que alimentes mi derecho al fuego,
así que abro mis manos y me entrego a soñar,
henchido de tus mares y sus islas.
@José Valverde Yuste
En tu mirada
aún brilla
una chispa,
la sabiduría
de la verdad,
que aún conserva
el incesante
destello de la luz
en esta sombra
cada vez más
densa.
Me guía
entre
los murmullos
de la
indiferencia
de esta
sociedad lacrada
por las
trincheras del lenguaje.
Yo sigo avanzando
con paso
seguro y decidido,
venciendo
demonios
que callan mis
pasos.
Banalidades
que enmarañan
los
sentimientos en lo oscuro,
tiñendo
el alma de gris pardo.
Mas no temo
a estos
buitres
que fluyen en
la sinrazón.
Seguiré
navegando
en busca de
tranvías
que nunca
llegan con retraso
a las
necesidades.
Buscando la
ciudad
donde las
verdades
no sean falsos
sueños,
como los que
viven al otro lado,
con sus
pensamientos vacíos.
Se abre el pliegue oculto
en una hoja sin sueño.
Un tiempo de verdad frágil
muestra las cortinas
que liberan al cuerpo
antes de ser consumado.
El pétalo mudo
de una hortensia,
las lilas del claustro sagrado,
el círculo incierto de los senos,
antes
de una guerra de prodigios
en saqueo constante.
El perfume de lo mudo
ha de crecer
en la diagonal,
enclaustrado en la dilatación
de lo ancho, en el descubrimiento
de lo imprevisible.
Todo es borroso
en esta realidad
de mar sin playa.
@José Valverde Yuste
Yo
coloco mi
mano
en
tus
rincones más ignorados
para
retenerte.
No
quiero
que huyas,
mi
boca se hace musgo
cosiendo metáforas
sobre
la tuya.
Mis
labios,
temerosos, se desgarran
ante
las
hilachas
de
tus
vestiduras, en lo magnánimo
del
deseo.
Siempre
he
sabido
que
más
allá de nosotros no hay historia,
ni
juegos
que atraviesan la línea delgada
que
invaden
las verdades tuyas.
Te
quiero
conmigo
ayudándome
a
cavar la tierra,
para
echar
raíz en tu vientre,
como
un árbol,
frente
al olvido.
@José
Valverde Yuste
Este amor
vive
en los suburbios de la mañana,
sobre
el pecho de la sombra del día,
en
la memoria de una oración estrecha.
Es
lo fugaz de un grito
que
muerde el anzuelo,
el
peso de la garganta
cuando
despierta al otro lado
y lo acepta
aun cuando debe ponerse en pie.
Este
amor vive con el fuego
de
quien conoce el fondo.
Se
anuda en el centro
de
un espacio
con nombre atado a lo que nos une.
Lo
sensual se filtra
seco
de censuras,
sobre
surcos aún vírgenes.
Se
expande como las notas
de
un piano,
en
esa habitación se abre el puerto
respira
el aliento mordiendo los labios,
poco
antes de nacer el paraíso,
entre nosotros.
@José Valverde Yuste
Me
entrego
avivando
la tormenta
para
abrir la cicatriz de esta serpiente
plenamente
llena de pecado.
Te
amo
como
una hoja a la sombra,
en
el rincón donde el amor
convive
con lo habitable.
Rompo tus
esquinas
con las
verdades que muerden
los bordes
granates de tu falda.
Desabrigo
tu cuerpo
para
abrigar el mío
sobre
las oscuras rutas del deseo.
Me
pregunto cómo puedes contener
la
embestida del aire en tu ventana,
como
cerrar la puerta a lo que dilata tus ojos
para
contemplar el paso de las estrellas,
siempre
agarrada a la noche.
@José
Valverde Yuste
Busco
estrellas que se ocultan
entre dos pupilas ciegas,
adorno el cielo de plegarias
ante
este relámpago
que
duerme entre tus orquídeas
vestidas
de noche.
Siembro
tus miedos con este rayo
de
luz contenida
a
punto de romperse.
Mi
latido es una sombra
que
se apodera de tus flores,
las
viste de breves instantes
sobre
la cal fría de la pared
y
amordaza la luz que se apaga
buscando
su espacio.
Estoy
perdido
en
el mapa de tu mirada
en
la lluvia que golpea tu escote.
La
noche se ha vuelto muda,
tu aliento es el único rastro
que
se bebe mi voz.
Muerdo
el latido de tu aliento,
te
habito en este naufragio
que
no sabe de leyes ni mañanas,
bajo
el peso absoluto de la noche.
@José Valverde Yuste
Sumergidos en la corriente
donde fusionan las estrellas
en la curva del río que fecunda tu tierra.
Abierta al vuelo,
el tiempo nos consume por la colina
que oculta el caserío del temporal.
Es una ola de verdor
con tus tirabuzones,
pletóricos de calor del día,
Sosteniendo el territorio
donde no existen las aduanas
y respiras del beso de la noche
cuando te devora la montaña.
La luz cae sobre la corteza del almendro
devorando la piel efímera de la raíz,
ahí te agarras tú
cuando me sientes convertido en vuelo.
Sí, este amor tiene vocación de agricultor
y nos enseña a sostenernos en pie
en mitad del viñedo
como dos cepas que se entrelazan
baja la tierra dura
con las uvas abriéndose a la vida.
Es una forma distinta de cavar la carne,
no hay cristal ni algodón
sólo la huella que deja la lluvia
cuando el empuje del viento se detiene
al caer el sol de la tarde.
@José
Valverde Yuste
Que tu piel sea el límite,
la frontera donde orbitan mis ojos
al entregarse
y la única
verdad del contacto
cuando se deshacen
En ese
refugio alto,
la candidez se
instala en los cimientos
donde
sobreviven el parpadeo de las estrellas,
la
revelación de todo lo que vibra
en el
murmullo que pasea por mi rostro.
Hay un mar
instalado en la garganta,
un temblor con
las manos de la noche
arrodilladas
donde el corazón
quiere ser
hoguera.
Acariciar la
luz de la sed
antes que la
noche caiga y, las horas
se
desmoronen en el silencio de esa corriente
que hace redoblar
el tambor de la epopeya,
al germinar
sobre el
pico más alto de la montaña.