Ya no quieres recordar las huellas felices,
hoy prefieres el incendio vivo,
ese que te quema la piel
y te deja en armonía de selva.
Esa fragilidad que tiembla ante el aullido
de los lobos y te convierte en loba;
una insurrección de carne y ternura.
Te busco donde mis manos atenúan
el fuego de tu espalda,
descendiendo hacia esa lava
donde vivir es morir,
esa muerte convive con la resurrección
de los sentidos.
Ya no eres un territorio derrotado,
bebes los gemidos en un lenguaje sagrado,
y me atrapas entre las llamas de tu vientre,
ese que me reclama su espacio de silencio.
Todo fue un estallido de vida,
el estruendo de la piel,
ese principio del fin de la herida que sana
volviendo al fuego, dejando atrás lo arrugado
del recuerdo.
@José Valverde Yuste