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NAUFRAGA EL ORGULLO DE LOS BARCOS

 






Nunca he visto nacer la luz de tu corazón,

pero sí oí golpear en las paredes de tu mundo

una marea cautiva 

por donde tu ansiedad sube desbordando la voz.


Te miro y veo cruzar por tus muslos

una fiebre que no es la vena 

de ningún manantial,

ningún refugio de un amor tibio,

es la corriente 

que irrumpe en una alcoba dormida

atravesándola de lado a lado.


Alucino, bebo de la eternidad de tus senos,

de la playa que me invade con su luz,

brotando y cantando a la fertilidad.


En esa visión

naufraga el orgullo de los barcos.


@José Valverde Yuste






EN LAS FRONTERAS DE TU LENGUA


 

Busco la bondad del beso,
el escalofrío anciano de la mañana,
tendido sobre la mansedumbre
de la rojez que me asfixia
 
Parece que existo en tus labios,
en los huecos inexpresivos de tus ojos,
cuando acaricio la metamorfosis
de tus piernas
besando la sonrisa oculta de tus muslos.
 
En las palabras
que no hablan y se prolongan
en la humedad
que convulsiona tus costuras.
 
Te siento en el último grito del alba
cuando la mirada se abre a la flor
apretando contra mí lo cerrado.
 
Las pálidas pavesas caen derramadas
sobre el fuego indigente
que muere
en las fronteras de tu lengua.
 
@José Valverde Yuste

 


SUEÑO CON AZAHARES


 


En ese latido hondo de la hora,

callas, respiras y esperas.

Interminable archipiélago

donde los sueños se abren,

como azahares.

 

Mientras, el corazón,

rendido en la sombra,

desnuda al alba,

un latido aprieta

las mandíbulas de la noche.

 

Un temblor frena al tiempo,

el frío se quiebra

ante el roce sutil de tu presencia.

 

@José Valverde Yuste

 


SONANDO CON ACORDES DE BANDONEÓN


 


Una brisa embriagada

cruza el aire,

se adentra en las fauces del pájaro.

 

El latido ciego, el canto truncado.

suenan los acordes del bandoneón,

como un carnaval de aroma añejo

que despierta la garganta profunda

a la vida.

 

Un fuego de bracero arde,

nos nombra

mientras la tierra fresca

se enreda en mi piel.

 

Brota el sonido,

se vuelve canto celestial,

melodía que encuentra,

por fin,

lo verdaderamente importante.


Vibran las trompas

de la cueva,

la risa atrevida del amor,

dejando su huella entre quejidos

que mueren despacio,

transformándose en un sentimiento

que arde.

 

@José Valverde Yuste

 

 


QUISIERA CONTARTE


 

Desde esta paz

me pongo a hablarte  

de la brevedad del silencio,

la daga que anidan las palabras,

los cerrojos eléctricos de los hormigueros

que usamos como viviendas.

 

Nos comprimimos

como la velocidad en el aire,

con la mirada anclada en una radiación,

la pasión de una lámpara 

asomada al quicio de la puerta.

 

Yace en mi pesar la llama infinita

de las bondades,

la oscuridad rota

ocultando entre viejos ojos

la tristeza.

 

Portales emitiendo mensajes

carentes de luz,

ardiendo sobre pechos solitarios,

desesperados.

 

Susurros de vida tropezando con caníbales,

caminos inciertos,

sueños tejiendo esperanzas

con hilos de cáñamo.

 

Fuego de mensajes incendiarios

donde la gente se reconoce,

simulando el resplandor

en hombres que son cloacas de poder.

 

El río profundo que alimenta el alma

de vanidades,

esos refugios, símbolos del amor,

vestidos con sábanas en desuso,

un mundo tumultuoso que corre a la deriva.

 

Hoy he descubierto

que esta civilización está muerta,

camina a la inmundicia.

 

@José Valverde Yuste


RESPIRANDO EL PLACER

 



Fuimos el calor del poema

lo frágil de las pasiones furtivas,

el temblor de un beso en los labios,

las notas sostenidas

mientras caían las horas

sobre los charcos de lo apacible,

 

constriñendo la pequeña estrella

cuando el corazón

se llenaba de aventura

entre paredes huecas.

 

El humo del amanecer se cruzó

con las hazañas de la piel,

ante el asombro de la necesidad,

con la respiración desnuda de las sábanas.

 

Tembló el sueño despacio,

prendido de nuestros cuerpos.

 

Amanecí dormido

entre impacientes escarchas

en la cicatriz privada de tu piel.

 

 

@José Valverde Yuste


EL CALOR DEL POEMA


 

Fuimos el calor del poema

lo frágil de las pasiones furtivas,

el temblor de un beso en los labios,

las notas sostenidas

mientras caían las horas

sobre los charcos de lo apacible,

 

constriñendo la pequeña estrella

cuando el corazón

se llenaba de aventura

entre paredes huecas.

 

El humo del amanecer se cruzó

con las hazañas de la piel,

ante el asombro de la necesidad,

con la respiración desnuda de las sábanas.

 

Tembló el sueño despacio,

prendido de nuestros cuerpos.

 

Amanecí dormido

entre impacientes escarchas

en la cicatriz privada de tu piel.

 


@José Valverde Yuste

EL PULSO


Ese tajo de carne abierta

es el mar.

El pulso donde los cuerpos buscan la marea.


Territorio de húmeda existencia


entregado al goce de la especie.


@José Valverde Yuste


RECLAMO TU TORRENTE



Hoy reclamo tu torrente

en esta noche de pólvora encendida,

de manos abiertas 

busco lo voraz, lo curtido de tu luz

para guerrear sobre tu llanura.


No quiero ser el gemido sin pasaporte

de tu primavera,

el sueño disperso de una maleta 

sin destino.


Ahora ocupo´las ascuas

de este pasillo ciego,

mientras despierta tu noche 

asesorando a mi pluma.


Las voces de las balas ocultas 

ahora son tiempo,

espacio pequeño y vertical,

que se viste de nosotros.

@José Valverde Yuste

AMO LAS PEQUEÑAS COSAS


 

Amo la luz de la oscuridad
que acorta el día,
el deseo de la tímida voz del alba,
el frío silencio de la soledad
en las horas de espera.

Pero lo que más amo
es la promesa de la noche
cuando me ofrece lo que no tenía.

Cuánto anhelo
en el umbral de tus labios,
cuánta piel y zozobra riega el tiempo.

El dulce paladar
de tu cosmos encendido,
el roce de la sed temprana,
el rumor del mar,
la verdad de la caricia sentida
en su punto álgido.

Me enredo en las alas de tu vuelo,
en el caudal
que mide el latido de tus venas,
linaje de soplo delicado.

Siento la flor que brota
cuando la avispa succiona el néctar,
la sazón del magma con la espuma
en su herida verdadera.

Amo el sol en sus horas
de mar azul,
cuando aprende las caricias
de las palabras.

Amo respirar del agua
cuando salta por el acantilado.
Cuidar tus ojos,
cuando el tiempo aprende a suspirar
y se aproxima a la luz.

@ José Valverde Yuste

CUANDO SE ENCIENDE LA NOCHE


 

Esta habitación es un rincón
donde el aire reposa
en relojes antiguos
de delgadas manecillas.

Las semillas flotan
como espuma ardiente
en un mar de voz encendida
cuando se apaga la aurora.

Secreto de mundos moldeables
se desvanecen ante los espejos,
minutos de profunda penumbra
sobre un maremoto que gira.

La densidad de la noche
crepita en muslos densos
y el vapor deshoja el exceso,
sin resignación.

Sacrifico el amor,
que golpea y se clava
como inmóvil cicatriz latente
en el antro donde la paloma
se hace verdad.

@José Valverde Yuste

CIERRA LOS OJOS


 

Cierras los ojos. Promesas de voces que no se sienten son la llama. Separadas en la distancia por lenguas de sonidos que van hacia ti. Inmóvil frontera enamorada de las nubes. Paisajes donde se confiesa la oscuridad en el límite de la mirada. Belleza de impoluto color. carne donde la luz no busca atajos sino la distancia del aliento. Agonía llenando las esferas de canto. Mar apresurada en iglesias con escalofríos. En esta constelación duermen las violetas entre las rosas, empapadas de ternura, cuando tengo mis labios cautivos en tus alas. En este paraíso de éxtasis corto, los estambres, son las letras de tu nombre. @José Valverde Yuste

 

 

 

 

 

LOS RESTOS DE LA NOCHE


 

Asomamos los ojos 

a través de la grieta. 

 

Fuera de la cáscara

el día es un animal limpio 

que nos espera. 

 

La respiración de lo otro 

nos ha inundado los pulmones. 

 

Ya no somos los amantes 

que se duplicaban en el espejo, 

somos criaturas desnudas, 

recién nacidas a la luz 

de un cielo nuevo.

 

El huevo de la noche 

se ha quebrado para siempre. 

 

Caminamos sobre los restos 

de la yema 

sabiendo que ya no hay muros, 

 

y que el parpadeo del cielo 

es ahora

el ritmo de nuestro propio corazón, 

abierto a la intemperie de la vida,

a la bondad de lo efímero.

 

 

@José Valverde Yuste