POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA

TÍTULO: EN MIS NOCHES SIN SUEÑO


 

En mis noches sin sueño, te imagino,
cuando la luna desfila con su cuerpo de vena herida,
en brazos de un coral embaucador
que llega como la niebla,
dormitando en la suavidad de su lecho,
como remanso de paz de arroyo
abrazándome en mi árido fuego.

Acompañas mi soledad de vena fría,
apareces de pronto como las citas espirituales,
con tu presencia sutil, en la penumbra de la luz,
llenas mi alma de un sentimiento de choza vacía.

Enredados en la noche, tú y yo,
como sombras que sólo hablan con la oscuridad,
con los susurros que se anudan compartiendo
arena de playa sobre aguas negras,
nos detenemos en el tiempo sin desenlace,
sin decir adiós.

En este sacrificio de estanque muerto,
en el borde de la razón,
mi mente te evoca y te imagino, alma triste,
buscando caminos en mi vigilia
como árbol que ignora su sombra
a ras de la hierba.

Te veo encriptado en el fuego
que enciende las penas de mi interior,
ojos hundidos en tierras tropicales desérticas,
a veces, pones calma en mi caos,
eres mi alimento.

En este sueño de pasión adolescente
con flores agotadas te busco, rosa del desierto,
entre sombras y susurros me haces temblar
en la madrugada de los silencios.

Un abismo de luces y sombras se ha creado
donde tu mirada perdida es un surtidor
de caricias sin retorno,
en este mar inquieto de olas que mueren en la roca,
meditando con el aire gigante de la noche.

En tu vacío nocturno, mi alma se desvanece
buscando la luz de tus ojos,
siento que no perteneces a este mundo
lleno de enigmas y secretos entrelazados,

Pero alargo mi mano
buscando palomas, fresas flotando
en el mar de tu vientre
y hallo un vacío inmenso.

©José Valverde Yuste

TÍTULO: UN SUSPIRO QUE NO MUERE


 

Un cielo con esperpentos augurios abraza a la gaviota,
ante el delirio del olor sangriento
estigmatiza el aire torcido que respiras,
cuando tienes el alma dividida
sin ningún plan en las torres altas.

Voz de suspiro que no muere,
imborrable señal de días que jamás se fueron,
olvido de años en arenas de cristal,
abriendo la puerta a tu futura presencia.

Frente a mí, te encuentras casi sin sombra,
con el farol de salida abierto y yo amándote;
en esta baranda fría, un suspiro de aire hueco
siento en esta luz sin el espejo de tus ojos.

Calvario de plomo helado
bajo un sol que castiga la ausencia palpable,
me martiriza esta raíz virgen,
esta lluvia de desierto hostil,
este oscuro trueno oculto en el gemir
de una piedad ya sin sueños.
Cuando ladeo mi respiración
hasta tus inquietas ingles
y sólo encuentro la sed fría de la mañana.

TÍTULO: A TÍ FEDERICO


 

Latido de sangre gitana
esperando el crujido del viento,
por las rendijas con alas
del rastro carmesí de tus letras.

Huella de magnolia
en el silencio de un imperio,
dulce olor a azahar
entre los olivos,
con vacío a naranjo,
en luna sin alma.

Una nana a Sevilla
donde los jazmines bailan al sol,
penetrando en el murmullo vago del agua
que se ahoga en el zulo
donde mora tu pisada,
enterrada voz convertida
en esencia de verso.

Pintaste las arterias
ensangrentadas de la pasión,
la furia del toro
en el aire quieto de la esquina,
la cotidianeidad del pueblo habita
en los corpúsculos de tus venas,
como eco mudo de un suspiro.

Los patios no tienen luz de verbo,
ni caricias de pluma,
ausente neblina de chimenea
donde el humo con aire de cante jondo
es un beso robado al cielo.

Si la mano tuviera el poder de la nada
una mortaja de aliento bailaría
sobre el alféizar de tu ventana.

Un filo ahogado de violeta
en lecho frío,
donde el broche del mármol
sea un suspiro de la fragua apagada.

Hoy eres un retrato sin huella,
un alma que nadie visita,
un ruiseñor solemne y bravo
donde la sal sin dulzura
y la hierba sin raíz,
es el olor de la piedra que te cuida.


©José Valverde Yuste

TÍTULO: TRAS LAS GOTAS DE LLUVIA



Tras las gotas de lluvia, en cristal tembloroso,
veo tu chaqueta,
escucho tu voz de torre dormida,
mientras veo la luz que en su vuelo
cruza los valles desiertos,
donde se acurrucan mis latidos, llenos de ti.

Liviana luz que se enciende a solas
golpeando las sombras,
que no son más que sombras
sin huellas en la piel, sin marcas de vida.

Tu rostro, un menguante de luna altivo,
brilla con luz propia,
despenando mis heridas,
como en los viejos tiempos
se aferra al rocío
que abraza los caminos callados
sacándolos del silencio de cordillera.

Flotando entre sombras y claridad,
eres faro en mi mar de incertidumbre,
guiando mis pasos
en sol que no quiere despertar
sobre lodo enterrado en sus desvaríos.

Bajo el arco de tus cejas
se esconde la fiera que amasa mi ternura.
En tu pensativa mirada cae el vértigo
al umbral de los secretos que no se desvelan,
extendidos sobre un eco de silencio
que se alza y enmudece ante el cristal del ángel
que nos acompaña,
allí, sopla la brisa.

Tu nariz redondeada al viento,
tus labios suaves y tersos,
hambrientos de curiosidad
en un cielo nocturno lleno de estrellas,
brillan y se apagan
eliminando la impaciencia de la primavera
que duerme sobre mis hombros.

En ese lugar donde los sueños
se hacen realidad me sumerjo,
en la paz de la inmensidad
cierro los ojos y dejo
que el éxtasis me envuelva,
en esa imagen de aroma tibio
que al cielo me eleva,

@José Valverde Yuste

TÍTULO: EN ESE RINCÓN BALBUCEA LA LUZ


 

En ese rincón donde balbucea la luz
bulle el misterio,
la esencia de las cosas se silencia
en lustros de amaneceres
de mirada corta.

Vive el alma de la piedra muda,
del agua que el río sacude
cuando el verbo rompe el lodo
y se disfraza.

Ese momento latente
descifro lo que escapa al ojo,
y nace el fuego de lo cierto.

Intuyo la agonía que devora al caos,
el frío de la simiente apagada
asciende a la suave muralla,
amanece la conciencia
adrezada con olas sin regreso.

Rota y desamparada,
en pugna con el laberinto
de la decisión, estalla la luz
en la fertilidad del alma.


@José Valverde Yuste


CUANDO LLEGA CANSADA LA NOCHE


 


Cuando llega cansada la noche
después de beber la claridad del día,
despierta la tierra de mis desvelos
y en tus ojos veo el amanecer
de la oscuridad.

Hilvanando besos,
mis sueños se entrelazan
sobre la piel de tus labios,
un paisaje sin explorar, luna perenne
en un marfil de deseo vulnerable a lo divino.

Ojos sostenidos
por el amor que llena la piedad de vestigios,
de campanadas que se consumen en el fuego
que no llegan al asfalto, ni asumen la luz de tu piel
en los vuelos que gobiernan la embriaguez del frenesí.
Llegas envuelta en yedra llena de salmos húmedos,
hay música de laúd donde duermen los espejos
de la calidez y la ternura.

La taza humeante que abraza los susurros de tu voz,
son pliegues en el viaje de los sueños
que acarician tu pecho ante un mar lúcido.

Fragmentos de caminos sin memoria,
corazón de mujer
sobre un tejado expandido al viento
buscando el pétalo de la flor de lo conocido,
lo que perdura en la desembocadura del alma,
el juramento de la apertura de la primavera.

Briznas de un brasero donde vive la ave ciega,
las palabras reposan en los gritos de los ojos,
la luz se filtra despacio sobre tu geografía inquieta,
en los fosos donde agoniza el lirio
al visitar a la paloma.

@José Valverde Yuste

TÍTULO: HAY DÍAS QUE LLEGAN APESADUMBRADOS


 

Hay días que llegan apesadumbrados

sin haberse levantado de las sábanas.

Son días que olvidan los meses en los espejos 

donde el cuerpo se cita con la vida.


En esos momentos donde el viento bebe de la memoria

te llamo con las palabras de corazones rebosantes

de cielos anónimos donde los dedos 

buscan a tientas el nombre inquieto

de las llamas.


Te pienso en esos mundos cuyos límites 

son bordes del amor de una ventana ciega 

que abraza el sol con esas alas 

de cielo pulido que adora a las estrellas.


Se volatiliza el sabor dulce 

cuando entiendo que las sombras de lo bello

no se mide con métricas, 

ni está sujeto a los patrones 

de una mente recluida.


Me arrastra esta vida desvencijada,

pero al mirarte profundo

sin espejos distorsionados

suelto el peso de las ataduras del juicio

y corre por mi sangre un delirio de almas.


Con ojos en el conformismo del sueño,

sobre la alegría de la flor posándose, 

en una página en blanco de un pajarillo 

que rezuma aliento de las voces 

que deletrean la verdad, de ese juicio cadencioso

donde galopa la luz de la luna

mirando complacida lo eterno.


@José Valverde Yuste

TÍTULO: RECUERDOS


 


Voces de letanías brillan en tus ojos
como estrellas caídas en un lienzo.

Susurros de estelas
reflejos de un mar de existencia dorada,
bajo el vuelo de la luna contemplativa,
un abrigo de sueños se va desnudando,
cautivas sonrisas
en el rincón sombrío de la memoria.

¡Oh!, ojos que narran las penas,
ráfagas difuminadas, errante soplo de luces
pintando de colores las auroras imprecisas.

Viento destronado por la niebla
con susurros de amores que nunca llegaron,
un laberinto de prebendas olvidadas.

Los espejos se quiebran, te busco a tientas,
mis pasos son lentos,
en mi muestrario de sombras encantadas.

Eres un suspiro,
un rayo de luz en un pozo de sueños
iluminando senderos que el tiempo deshace.

@José Valverde Yuste

TÍTULO: ME DUELE EL VACÍO


 

Me duele el vacío de tus ojos,
cuando penetran en los míos
ya no crecen amapolas en sus prados,
están preñados de aliento de ola.

Aún recuerdo tu nombre
de habitación vacía,
y aquellos largos veranos
donde el tiempo era fuego
en el manantial que yo adoraba.

Esos ojos manchados de oscuridad
tienen demasiadas escafandras que retirar
en el contraluz de la aurora.

Embrujado entre tus piernas
con hambre de comensal
solo encuentro aliento de pastor en tu mejilla.

La inconclusa visión de una realidad
de cuerpo sumergido en párpados
con orbitario de cine.

Cansado de la inocencia
de tus aguas cristalinas,
contemplo el mundo a través
de lo que me ahoga,
el profundo morir de mi pecho.

La pureza ensalzada de tu alma
invita a soñar con el asfalto,
ardo en tus desiertas avenidas
cuando no amaneces junto a mí.

Sangre de vena herida
que antes de ser surtidor
subió a mirar los ojos a la vida.

@José Valverde Yuste