POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA

TÍTULO: LAS LUCES ENCIENDEN TU PECHO


 

Las luces encienden tu pecho,

bajo tus tiernos ojos 

abren la piel al día,

palpitan tus lomas 

entre mis manos.


Hay una verdad 

que se extiende

como lluvia delgada 

entre las ramas sin escudo,

sobre la materia vulnerable 

de los agudos deseos,

en el centro de lo no vivido.


Flagrantes cielos ocultos 

nos contemplan

bajo el atento sigilo 

de las lenguas de la luna

que a borbotones penetran 

por las palabras

cuando la noche se sienta 

a contemplarte.

@José Valverde Yuste

TÏTULO: VOY A VOCEAR TU NOMBRE


 

Sin rima ni límite,

en el alambre de mis párpados

como la silueta de un latido

que se apodera de tus flores.


Voy a vocear tu nombre

en la soledad perdida de tu escote,

como si anidara en la luz

de un relámpago tendido,

quebrando las sombras

y los silencios.


Sin miedo voy a encerrarme

en tus pupilas vestidas de noche,

perdido en el límite del anhelo,

sin brújulas ni estrellas

donde ocultar estos gajos de primavera,

que viven en la inconsciencia

de este sueño.


@José Valverde Yuste




TÍTULO: SIENTO LA CALIDEZ DE TU ALMA



En el silencio de la noche

me empapo de tu presencia,

los espejos se visten

de golpes de venas,

la humedad me arrastra 

hacia ese abrazo sin voz.


Siento la calidez de tu alma, 

tu mirada quieta,

a punto de salirse. 


Me salpica en mi interior 

esa ternura de tus ojos, 

el fondo de un paisaje donde los besos, 

como suspiros, suben 

hasta el amanecer de tu pecho.


Empiezo a llenar la página en blanco 

que se abre ante mi, 

en estas íntimas horas zurzo 

lo superior a los sueños,

se enredan mis piernas en las palabras.


Busco la suave textura de tu piel,

en este mundo de oscuridad y silencio

las horas son fragmentos de cielo.


@José Valverde Yuste 





TÍTULO: CUANDO LA NOCHE ME PIDE LO POSIBLE

 




En el silencio,

cuando la noche pide lo posible al júbilo,

me empapo de tu silenciosa presencia,

mientras los espejos se suben

hacia nuestro pedestal de sueños.


Siento la impronta de tu alma,

el temblor liviano del deseo,

el agua me arrastra

hacia ese abrazo mudo.


Siento la calidez de esos besos,

que huelen a mirada quieta

mientras suben hasta tu pecho.


El río se hace manso,

un cauce de luz nos envuelve

ya no hay leyes ni sombras,


Sólo esta paz, desbordado,

se enredan mis piernas en las palabras,

busco la suave textura de tu piel.


Bajo desnudando tu traje,

en estas horas tan íntimas,

miro lo prieto, lo que me asfixia,

de estos acordes con golpes de viento.


Ya vivo en el vértigo,

las leyes sin origen,

guardo el sueño en el parpadeo,

viajo hasta lo inexistente,

al borde del sendero, ya sin eco.


@José Valverde Yuste







TÍTULO: VALLE QUE SE RINDE A LA CORDILLERA

 



Hoy has amanecido siendo valle 

que se rinde  a la cordillera,

dicha atravesada por el palpitar

de las sombras que quieren ser sueño.


Hoy vives en el aguacero

de la resurrección del amor,

eres oveja en los prados desaliñados 

de tu ansiosa mirada,

donde descansa la noche con su luz.


Hay entrega en tu hondura

cuando la llama mi nombre;

la coraza se ha abierto

al tañer de las campanas,

a la playa con respiración de pájaro.


La ola espumosa sobrevuela

el torrente de amor 

que se apoya en tu espalda

y recorre tu cuerpo.


Sientes que la noche cuelga de mis manos,

no quieres huir, todo es gracia

con aroma a jazmín de primavera,

árbol donde tu lengua busca el consuelo.


Me haces nube y fertilizo tus prados,

hasta los confines de la abundancia,

soy estela de velero que surca los canales 

de tu cuerpo.


La ternura se ha apoderado de ti,

ahora tus ojos son niebla,

respiración arrodillada al gozo,

graciosa luz sobre este  túnel 

donde vive la locura.


Este campo vive libre de las cadenas

que lo convierten en mausoleo;

eres dueña de este viento 

con ápice en mano,

y deseas ser la nada, 

antes que te falte este cielo.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: RECORRIÉNDOTE


 

Tu cara es un territorio

de luna encendida,

un racimo de estrellas blancas,

el magnetismo del cuarzo.


Me hundo en ti como las redes en el mar,

eres quien guarda la luz del brillo

de los océanos,

el jardín donde se detiene el sol.


Tu pelo es una hoguera de oro,

un incendio de espigas,

una selva de media luna 

con el magnetismo de un relámpago.


Tu cuerpo es el vino que mi boca persigue,

el río que vierte su fragancia en mi mañana,

la corriente que arrastra mi sangre

hacia bóvedas de aguas abiertas.


Estoy naufragando en tus jugos,

en este valle de selva incendiada;

ya voy dejando huellas por tu valle

para morir abandonado en tu cauce.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: ESTE ROJO DE TARDE


 

Esa naturaleza hasta arriba 

de rojo tarde,

hace que las cortinas del paraíso 

sientan envidia de la ofrenda a los estanques,

dentro de su frágil debilidad.


Esas sombras que veneran el cauce

de la memoria,

son peces con ojos abiertos

que enloquecen con sus branquias inclinadas

oliendo a primavera.


Esa estructura que deslumbra a las rocallas

es la aurora desprendida, 

un momento sensual de contrastes,

la mudez ante el embriagador 

tentáculo del incendio de la luz.


Esta tarde viene llena de jugos 

en este otoño resucitado.

Es el desenfreno, la agitación 

cuando le nace la carne al sol.


Los jardines colgantes de la sangre

se quieren sumar  

a la respiración de la noche,

vivir antes que la mañana la sorprenda,

con el color claro de sus pasos.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: ALMA MÍA

 




Sol esculpiendo la piedra filosofal

de los amores,

una oda a la vida donde encontramos

regalos y heridas,

en un cielo cada vez más gris.


Juventud efímera, puerto en mar de olvidos,

reloj implacable de pasos lentos, firmes;

cargado de páginas escritas,

con profundos lamentos;

gritos en la maleza del bosque

descubriendo el tapiz de la vida.


Alma mía, lágrimas tristes brotan

en un río de dolor

recordando gotas de lluvia pulverizadas

sobre el cristal, entregadas al viento.


Atardecer de sombras desgastadas

arrugas de horas vividas

entrelazando suspiros

con amanecer de difunto,

que, como historia pasada,

nos envuelve en rojez crepuscular.


Luto escondido entre montañas,

como huracanes embriagados

soplando con la culpa del olvido.


Solo, la muerte espero,

entre las raíces de la vejez;

viajando en galerías eclipsadas

de otro mundo, fuente de luz,

y dejar atrás éste, lleno de parques,

donde la otra orilla no existe.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: LA PIEL


 Pueden oír el poema musicalizado en el video.


La piel, cálido umbral, azorada despierta,

en el alma un instinto primario, 

una amalgama de signos en ojo vago, 

sobre mano vacía, sin tacto,

amarrada a la siembra 

siempre productiva de una caricia.


Surgen las voces, suspiros alados,

gemidos que escapan tiernos 

ecos que se pierden, libres, desatados,

miedo de jazmín en tierra blanda.


Hay vida en la oquedad, 

llena de momentos de llama, 

dejando atrás las sombras demolidas 

cómo hojas que suspiran en otoño, 

o abejas que polinizan 

lo más profundo y hermoso.


Se derrumba el umbral de tu templo,

sembrando en tu calor, profunda huella,

pidiendo estigmas de rosas 

que florecen en el aire 

donde la coraza es ternura.


Aún hay cañadas sin lirios, 

pestañas de luto que vibran 

con el alma de la luna sin poder callarse.

Hay sombras que abrazan a los terremotos 

que circulan por tu sangre,

amor que trasciende la luz naciente.


Retrocedo a la adolescencia, 

un mar sin referencia de ola, 

con  lava vulcanizada que no piensa, 

rueda buscando el norte de un sueño fugaz, 

un rayo buscando la unión con el trueno.


Ese ardor de cielo, limita con las cimas 

de la efervescencia de la sangre,

vuela sin poder apagar tu mirada, 

en esos montículos 

que tienen fresas como premio 

y se respira aire puro, sin rastro del dolor, 

ni  cautiverio, en los bordes 

de la palabra amor.

@José Valverde Yuste