Porque quise amarte construí un arco,
un faro de luz mirando al mar que lanzaba
flechas para alumbrar tu pecho.
Dibujé una línea de rosas,
un licor de corazón sin freno
hilos de llama prendiéndose de mis venas,
un perfume de rayos llenos de albas
que perfumaban mis dedos.
Ensanché mi corazón
y le habló al tuyo de tus miedos,
de lo que escuece el dolor,
de ahogarnos juntos como si el amor
fuese una hoja que flotaba en una piscina,
una aduana abierta sin documentos.
Dejé en silencio la carne,
no quería terremotos con cuerda,
ni flores con pétalos temblorosos
quise que todo fuese terciopelo
amarrado a tu hombro.
Te dejé libre en mis sueños,
abracé tu noche y la hice tiempo;
mientras los demás te pedían desnudos,
te dí la frescura de mis juramentos,
mis esquinas con flores,
mis besos llenos de consuelos.
Mis versos brotaban de tus ojos,
de la profunda humedad
que destila una habitación sin caretas,
del viento con sabor a mar
que acariciaba mis manos
para hacer saladas las caricias
que se vertían sobre los relieves de tu vientre.
Me diste un faro apagado por respuesta,
un mar sin sol y la conciencia abrazando
lo inevitable.
Pero aún hoy te digo
que voy a alumbrar la primavera apagada,
la voy a convertir en quemante horizonte,
los deseos amordazados en cauce,
la herida de la última hora en la cicatriz
de un río de amor,
en cena que se cuece a fuego lento.
Voy a encender con estrellas las palabras,
este clímax nuestro.
@José Valverde Yuste