Con todo el mar en tu mirada
y las pupilas ante un sueño de arrebol
en el horizonte,
entre balanceos tentadores,
flotando sobre lo porvenir
se empañan los párpados de la marea
antes de consumarse
la vida que lo ocupa todo.
Soy llama donde florece la vida,
espejo cóncavo
bajo la delgada piel que tiembla
bajo este océano de relámpagos vivos.
El seísmo de la noche
que bebe de tus labios, grita,
y el frío se convierte en manto de luz,
en muslos unidos por palabras.
Un pétalo de llamas húmedas
vive en la boca de la luna,
cuando las tardes doradas
sazonan la piel y me convierto
en el abrazo de la mecida de las olas.
Entonces, el brillo de tus ojos
se viste de suspiros y fragancias
y el ruido del mundo
es la delicadeza de un pájaro
en mis manos.
©José Valverde Yuste