Estoy junto a ti
bebiendo del manantial de tu sonrisa,
de tus labios, flores furtivas,
que desean besar milímetro a milímetro
la pasión de mi amanecer tembloroso.
Sueño con la imaginación de tus deseos,
los trae el viento despeinando tu vestido
en la soledad de mi playa amanecida de luz
sobre este frágil cristal lleno de arpegios de sal.
Te siento prendida del corazón de la ola
como espuma donde flotan los anhelos de tus ojos
mientras tejo con dulzura
un hermoso romance entre tus raíces
de alga fresca.
Amor de madrugada,
surgiendo de una hoguera sin lumbre,
golpeas el lecho donde desnudo mi soledad
y aprendo la praxis del pecado
ascendiendo por la acequia de la lujuria
derrumbando la catedral donde muere el deseo.
Te amo dándote todo lo que la noche necesita
dormido entre luces famélicas
a media dormida de tu vendaval
refugio de amor donde grita la sangre de tu herida.
En la orilla de tu camino
devoro el tiempo que sustenta la pasión del poema
emigro hasta los sonidos apagados de tus ojos
y crece la luz en tus mejillas.
Ahora soy dueño de los violines del silencio.
@José Valverde Yuste