Quiero tu paz amada.
Este pecho agitado es un río sin márgenes,
una noche con garras de tigre
y mirada felina.
Una tormenta de vientos apagados,
espadas que buscan conquistar
el reino de la certeza, donde los ojos
son soles derritiéndose.
Estas avenidas se inundan
con lo blanco de las gardenias,
con tulipanes abiertos, como compuertas
de un pantano desbordado.
Llévame amada, de cualquier forma,
hacia esos valles de algodón eterno,
aunque parezca tarde,
sé que voy a encontrar la estructura
que cura el dolor del mundo,
las entrañas vivas de este fuego
que sube por mis venas
y duerme a los pájaros.
Amada dame tranquilidad
para calmar este fuego que arde en mí,
y alcanzar la paz que tanto ansío,
en tus brazos, en tus ojos, en ti.
@José Valverde Yuste
