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TÍTULO: NO ES LA NOCHE LA QUE ME EMBRIAGA



No es la noche la que me embriaga

es la explosión secreta de tu sangre,

esos ojos que me miran con el abismo 

de tus pupilas.


El estallido de tu mirada

reclamando mis límites, no los de ángel,

sino las llamaradas que me conducen a tu huerta.


Quedo estático, no contigo, 

sino dentro de ti,

fundido en tu jardín de llamas puras

en la resina de dos mundos que nunca mueren.


¡Amor!, no siento tus venas

navego por ellas como un animal sediento,

porque amarte es entregarse a la tempestad

y ser: hiedra, fuego y lava en el mismo instante

que te siento y te respiro.


@José Valverde Yuste



TÍTULO: LA MUJER Y EL MAR

 



La veo caminar hacia la espuma,

despojándose de su vestido,

sin nombre,

sin la prisa de los lunes,

ni el horario de oficina.


Va desnuda, libre, sin prejuicio,

un relámpago de carne entrando 

en la casa de la sal;

dejando que la luz

se adentre en sus muslos,

y el látigo de sal y agua

le lama las caderas.


El agua entra en sus lunares,

en sus dudas,

hasta los confines de la espalda.

Yo me quedo observando su cuerpo 

desde la arena,

veo en sus pechos la misma curva

que en la ola,

y como el mar la recibe sin preguntas.


Ya está totalmente sumergida, 

ha perdido sus bordes, sus límites;

no hay distinción clara,

dos almas en una 

bajo un cielo contemplativo.


La carne y el agua

latiendo por siempre

en esta inmensidad

que mis ojos contemplan.


@José Valverde Yuste


TÍTULO: ME ENVUELVO EN TU ALFABETO


De la noche a la mañana; 

acostumbrándome a notar como, 

lentamente, las yemas de mis dedos 

dibujan un paisaje sutil 

en la inmensidad de tus pechos. 


Recorro en ti las rutas de las tentaciones,

mis manos descifran tu piel con un lenguaje

de palabra breve.

con la ligereza que vuela un ave,

como un mar que busca mi contacto para existir.


El oleaje silencioso, en forma de espasmo,

sube hasta tu pecho, ya no eres solo cuerpo,

eres la luz del amor, 

la madera que arde sin consumirse.


Me envuelvo en tu alfabeto de venas

buscando sueños, 

en las llanuras donde bebo tu silencio.

Siento la corriente que te desarma,

el río subterráneo que sueña en mis brazos.


Te agitas como un árbol 

sacudido por una ventolera,

mana el agua profunda donde flotamos,

en el milagro de este caos que nos une,

Ahora somos luz perpetua.


@José Valverde Yuste