Lejos donde los oídos heridos
andan clamando resguardo;
en un mundo violento, de firmamento débil,
las profundidades arden en lamentos de cielo
de corta luz.
Chirridos batiendo alas en profundos abismos
me persiguen como sombras;
en una ilusión que todo abarca brota el llanto
de la no existencia, me disipo en el aire
donde la vida busca el aliento.
Quiero comprar el silencio,
acariciarlo como sombras sin luz de boca joven;
extiendo la oscuridad ante el vacío de cuerpo
que se refleja en goces tardíos.
Esa piedad retorcida de incoherentes misterios,
esa forma tamizada de vencer lo insuficiente,
esa sensación de atroz desesperación
me deja sin fuerza; como tempestad
de soledad vacía.
Entonces cerrando los ojos escucho la persistencia
de enrejado permanente,
esas manos incineradas con abstemia,
esos tronos sin argamasa que sangran entre ataúdes
de desiertos lejanos.
Esa sed de húmedas codicias y gritos como fuego avivado
me persiguen,
yo sigo intentando aliviar la insonoridad;
allí quiero compartir el fin de este amanecer
de sueños agitados.
@José Valverde Yuste