Soy rehén en la espuma de su candidez,
en la parte inferior de sus deseos,
sobrevive la oda que sujeta mis piernas
entre los pliegues de sus años.
Hay un fuego de blanda transparencia,
un gorjeo donde el jardín, con su abrazo tibio,
responde gentilmente a la vertical de la
lujuria,
al barco que vocea en el estanque,
vistiendo de sudor sus atardeceres.
Un trino, de fósil hundido, gime debajo
de la hierba virgen incendiada,
hilo que descose los muros sin piedras,
despertar de arco iris entre la soledad de tus
ojos,
así duermo en tu óvalo de memoria abierta.
@José Valverde Yuste