Todo es luz cuando tus ojos se apagan,
no hay muros en esta sombra llena de claridad
cuando el filamentos del lirio,
por la noche, juega con la paloma.
En esa oscuridad de catarata ciega,
buscas mis labios en la frontera de mi pecho,
con esa furia de perfume
muerdes las alas de mi espíritu,
se quiebran mis pupilas donde el sol
reposa bajo arcos de breve talle que envuelven
tu cuerpo tibio con racimos de lirios enteros.
Mariposas, en su agonía, vuelan
por debajo de tus párpados
en la noche más alta que desciende
hasta el fondo de esos labios
llenos de alba milagrosa.
Se desprende un olor a orilla firme,
un batir de plumas donde se consume el fuego,
la rosa es la brasa de mi espíritu
cuando transito el agua salada,
ese lugar donde se imprime la vida
a golpe de estrellas.
Ahora todo es aurora,
se une la raíz con el relámpago,
la espuma es memoria sin nombre,
ya somos puro grito, tierra unida al deseo.
@José Valverde Yuste