Las luces encienden tu pecho,
bajo tus tiernos ojos
abren la piel al día,
palpitan tus lomas
entre mis manos.
Hay una verdad
que se extiende
como lluvia delgada
entre las ramas sin escudo,
sobre la materia vulnerable
de los agudos deseos,
en el centro de lo no vivido.
Flagrantes cielos ocultos
nos contemplan
bajo el atento sigilo
de las lenguas de la luna
que a borbotones penetran
por las palabras
cuando la noche se sienta
a contemplarte.
@José Valverde Yuste