En ese rincón donde balbucea la luz
bulle el misterio,
la esencia de las cosas se silencia
en lustros de amaneceres
de mirada corta.
Vive el alma de la piedra muda,
del agua que el río sacude
cuando el verbo rompe el lodo
y se disfraza.
Ese momento latente
descifro lo que escapa al ojo,
y nace el fuego de lo cierto.
Intuyo la agonía que devora al caos,
el frío de la simiente apagada
asciende a la suave muralla,
amanece la conciencia
adrezada con olas sin regreso.
Rota y desamparada,
en pugna con el laberinto
de la decisión, estalla la luz
en la fertilidad del alma.
@José Valverde Yuste
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