Te has ido y te recuerdo
en aquella lánguida habitación
de candil apagado,
donde tú eras ola vacía
y yo el espectro ausente en el prado
donde habita el invierno.
Me visitas
con los emergentes rayos de sol
que asoman al abismo del horizonte
abrazándome con su adorable
calor de esperanza
donde encierro mi alma de fría mazmorra.
El viento, silbando a mi ventana,
es tu llamada
entras por mis rendijas de vida
haciéndome compañía
en mis noches de tinieblas.
Tú, me acaricias,
me recorres suavemente,
eres sirena de mi desangelado mar
la que mantiene mis soñares
en esta nostalgia de lágrimas sedientas de ti.
Me miras con la mirada
de los ángeles con tenue luz apagada
desde el valle de la eternidad
donde conviven miles de almas solitarias
pero tú, no estás sola.
Te mando mis sentimientos
a esa morada donde habita
la fantasía de lo inimaginable
porque estás conmigo todas las mañanas
de esta existencia de nube solitaria
que me ha tocado vivir.
@José Valverde Yuste
No hay comentarios:
Publicar un comentario