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TÍTULO: PORQUE QUISE AMARTE



 

Porque quise amarte construí un arco,

un faro de luz mirando al mar

que lanzaba  flechas para alumbrar tu pecho.


Dibujé una línea de rosas, 

un licor de corazón sin freno,

hilos de llama prendiéndose de mis venas,

un perfume de rayos llenos de albas

que perfumaban mis dedos.


Ensanché mi corazón 

y le habló al tuyo  de tus miedos, 

de lo que escuece el dolor,

de  ahogarnos juntos

como si el amor fuese una hoja

que flotaba en una piscina,

una aduana abierta sin documentos.


Dejé en silencio la carne,

no quería terremotos con cuerda,

ni flores con pétalos temblorosos

quise que todo fuese terciopelo

amarrado  a tu hombro.


Te dejé libre en mis sueños, 

abracé tu noche y la hice tiempo;

mientras los demás te pedían desnudos, 

te dí la frescura de mis juramentos,

mis esquinas con flores,

mis besos llenos de consuelos.


Mis versos brotaban de tus ojos,

de la profunda humedad 

que destila una habitación sin caretas, 

del viento con sabor a mar 

que acariciaba mis manos

para hacer saladas las caricias 

que se vertían sobre los relieves de tu vientre.


Me diste un faro apagado por respuesta,

un mar sin sol y la conciencia abrazando

lo inevitable.


Pero aún hoy te digo 

que voy a alumbrar la primavera apagada, 

la voy a convertir en quemante horizonte, 

los deseos amordazados en cauce,

la herida de la última hora en la cicatriz 

de un río de amor,

en cena que se cuece a fuego lento.

Voy a encender con estrellas las palabras,

este clímax nuestro.



@José Valverde Yuste




TÍTULO: EN AQUEL TIEMPO

 



En aquel tiempo pensé dejar de lado

las sombras, el frío de un amor enredado

en sentimientos de atardeceres vacíos de luz,

que expulsaban las hojas decrépitas del día  

al viento.


Cuántas veces intenté no desfallecer

en aquellas paredes pulidas de aliento

sin corazón,

sobre la piedra antigua de aquel hogar

que creía que el resplandor de la luna 

encendía el amor.


No quería sobrepasar el límite de lo impuro, 

de beber del pecado,

de romper las ataduras con la frágil mano

de los impulsos de los sentidos,

vivir entre el desasosiego y la esperanza.


El deseo me tentaba a agarrar

las ramas finas de la pasión,

el adelantado crepitar del frenesí,

cuando el tiempo olía a cielo vacío,

a nubes sin rumbo, labios llenos de huesos,

a falta de pulpa de aceptada entrega.


En aquel banco de espera ansiosa,

crecían silenciosos los tópicos insensatos del amor.

El grito de la voz que no decía nada.

la carne se derramaba ante la mirada indiferente.


Pero yo soñaba con encontrar el surco

que tapase los inviernos de tus ojos,

encontrar el canal que me ayudase a escribir 

el romance perfecto.


Porque aún seguía penetrando en mi piel

el aroma de tus muslos, 

tu espalda anclada en mis ojos,

tus pechos alumbrando mi noche,

tus caricias continuaban durmiendo

en el silencio de mi sangre.


En ti me seguía apoyando,

el fuego me quemaba por dentro.

el latido de tu tormenta con sus gardenias,

sin penas, aunque no hubiese lluvia

ni noches blandas de verano.


@José Valverde Yuste