bajo el desamparo de un sol indeciso,
y no sabe si perdura
Hilo de excursión que se pierde
entre las fauces de las noches y los días
buscando un faro que lo devuelva a su origen.
Sombra de un mirar sediento,
oscuro invento de cuenca vacía
huella de un camino a la nada, desierto sin voz
Ceniza y estela de un amor efímero,
el cansancio de la carne que sabe que no es tierra,
aunque el vuelo, con su caudal de vida y muerte,
La bóveda de este templo abierto al relámpago,
busca en el silencio la pausa eterna,
la clausura del ruido, en un viaje inesperado
sobre el temblor de un mar abierto.
©José Valverde Yuste