En el silencio de la noche
me empapo de tu presencia,
los espejos se visten de golpes de venas,
la húmedad me arrastra
hacia ese abrazo sin voz.
Siento la calidez de tu alma,
tu mirada quieta, a punto de salirse.
Me salpica en mi interior
esa ternura de tus ojos,
el fondo de un paisaje donde los besos,
como suspiros, suben
hasta el amanecer de tu pecho.
Empiezo a llenar la página en blanco
que se abre ante mi,
en estas íntimas horas zurzo
lo superior a los sueños,
se enredan mis piernas en las palabras,
busco la suave textura de tu piel,
en este mundo de oscuridad y silencio
las horas son fragmentos de cielo.
@José Valverde Yuste