En ese
latido hondo de la hora,
callas,
respiras y esperas.
Interminable
archipiélago
donde los
sueños se abren,
como
azahares.
Mientras, el
corazón,
rendido en
la sombra,
desnuda
al alba,
un latido aprieta
las
mandíbulas de la noche.
Un temblor
frena al tiempo,
el frío se
quiebra
ante el roce
sutil de tu presencia.
@José Valverde Yuste
Elisa.Maravillosas letras poeta,como siempre me dejas sin aliento.Felicidades!!
ResponderEliminarMe fascina cómo pasas del silencio del canto truncado a la intensidad del bandoneón y ese fuego que arde al final. Una maravilla de lectura.🌺💕💕🌺
ResponderEliminarAdis Irulegui. Entre azahares vivo sobre tu Málaga querida, abriendo caminos aprendidos de ti. José buen lunes. Un abrazo
ResponderEliminarCuánta quietud y una ternura en cada estrofa, como si el tiempo se frenara de verdad con solo cerrar los ojos y sentir el roce de esa presencia.
ResponderEliminar