No me importa que vengas sola
con la sangre derrotada
vestida de besos aún confusos;
pero ven despojada de historia
como un río que olvida las riberas de lo conocido,
desnuda como aquel relámpago
que pisó la húmeda arena.
Espero no hayas olvidado los nombres,
ni el puñado de vocablos
que hacían temblar todo.
Deja olvidada en la esquina la falsa sombra
de los que se resignan a vivir
sin el choque de la sangre.
Ven con tus manos hambrientas,
con el pecho cargado de equipaje,
sin taras,
pisando el suelo
que se quiebra antes de sentir tu beso,
la pureza que de ti emana con la sed de la ternura.
Aprovecha todo el saber para conocerme otra vez,
ya he dejado lo maligno en el armario,
ahora me visto de infancia, con ropajes de primavera;
te pido que alimentes mi derecho al fuego,
así que abro mis manos y me entrego a soñar,
henchido de tus mares y sus islas.
@José Valverde Yuste
Que hermoso poeta versos poeta " ahora me visto infancia, con ropajes de primavera" maravilloso poeta y sus letras cautiva la emoción del alma y hernoso amanecer
ResponderEliminarSaludos al alma
Saludos poeta José Valverde Yuste, muy bello y reflexivo su escrito, le escribo deseando que ese deseo fuera real pero sí, si existen segundas oportunidades y de los errores se aprende obteniendo una positiva conclusión, vuelves con el alma en paz y cubierta de amor. Para usted infinitas bendiciones por compartir tanta belleza en su blog.
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