Cuando cruzan tus sombras,
la luz de los cristales
me enseñan la forma de abrazarme
a tu cuerpo.
Tu piel ya no es el límite,
es el mapa de la herida,
el cielo íntimo
que abre sus alas.
Un jardín de luz bordada
donde olvido la prisa
y me echo a descansar a tu lado.
El abrazo verdadero del mundo,
lo que mis dedos sueñan
al reclamar tu ternura.
Cuando enseñas a la habitación
a guardar la tibieza
de las horas suspendidas
en este mar
que ha desplegado sus redes.
Vas dejando sobre mi
un imán de seda
que me atrae,
hasta donde se filtra el sol
incluso en las horas grises.
@José Valverde Yuste
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