Nubes grises dormidas en el cielo,
pesadas maderas de la tormenta
que descienden sobre la frente de la tierra.
Lleváis un aire que apenas respira
entregado a su pulso de ceniza.
Las hojas se arremolinan
como pequeños pájaros muertos
esparciendo su vida inútil por el suelo,
besando la tierra fría
con la desesperación de las raíces truncadas.
El mar vomita sus corrientes
sobre la gran llanura que abre sus fauces,
mientras los hilos
de alta tensión del viento,
rebana la espuma
y, la marea sin códigos de barra
se desangra sobre el acantilado.
Todo vive con una violencia desmedida,
se entrega al caudal de la existencia
y se consume en el centro de la tarde.
@José Valverde Yuste
Terrible la descripción de una fuerte tormenta. Es un placer poeta Valverde leer sus letras.
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