La vida me ha robado los años.
y el tiempo es solo una escaramuza,
un asedio de sombras
donde la luz no golpea con el mismo incendio
es apenas una hebra
que busca la grieta en el suelo.
Las horas se cruzan
como flechas delante de la ventana
y las manos se recogen al caer la tarde
con la misma lentitud que se apaga el sol.
Observo como los muebles
van perdiendo su piel, su nombre
para volverse corteza
un camino de venas y sombras.
Ya las estaciones me superan en altura
y han desaparecido
los galopes por las avenidas de la juventud.
Esta habitación está habitada
por un fantasma
que conversa en voz baja consigo mismo.
Aunque sigue existiendo esa costumbre
de respirar despacio
de mirar como las ramas trazan en los cristales
una geometría de ausencias.
@José Valverde Yuste




