Cuando me miras, desciende
el cuadro de la virgen;
me supuran los párpados
mientras las cejas se duermen
en el arco de tu fuego.
Tiene pérdidas el grifo de mi afluente,
la compuerta del pantano se resquebraja
y tus caderas se sienten acorraladas
por la pleamar de la luna.
Fisuras en el trino del pájaro
mientras la tarde despliega su lumbre sin visión,
esa que no olvida la agonía del día.
cuando la sangre tibia
contempla la vena del suicidio
sobre la escarcha derrotada
ante la embestida.
Huesos abrazados a la lava
que lloran debajo de la ausencia,
te recogen en el silencio
de un monasterio
en las horas muertas.
Ya descansa el silencio
el pájaro, encarcelado, muere mutilado
y el flujo de la sangre se marcha
a otra era, donde descuartiza al pasado.
@José Valverde Yuste