Caminas dinamitando auroras,
esperando el día detrás del arco iris;
por caminos oscuros, nunca miras al cielo,
el tatuaje de las nubes te ciega.
Es un parpadeo donde crece la verdad
entre girones de pana de tierno roncar,
al sereno de tus huesos.
Estrellas que se llevaron tus aspiraciones
cepillan tus cabellos,
luz de aura se deshilacha
entre farolas de noche fría,
desaparece el sol endemoniado y aguantas;
Aprendes a vivir sin flores que aderecen
el tormento de la rutina.
Me estremece la mirada hueca
de tu abismo sombrío,
ese ronquido del tabaco
que vuela sobre el ala de tus pulmones,
descubierta.
Ígnea aberración de un tiempo sin flores,
luces de juventud orbitando
donde descansan tus penas.
Profeta en tierra de labor, en el altar del sudor,
mirada de universo regalando brillo al infortunio,
allí se embriaga el dolor de tu espalda
con una mueca seca.
Frío de hielo supuran tus huesos
desterrados en mares sin amarras,
de amargura,
te adentras en la tierra, tu señora,
hurgándola de mar a tierra, de loma a cañada,
esperando la incandescencia que nunca llega
Bajo la negra noche de tus ojos
me veo, me acurruco en ti, en tu mirada.
@José Valverde Yuste