POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA
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HOJA DE OTOÑO
TÍTULO: CADERAS ACORRALADAS
Cuando me miras, desciende
el cuadro de la virgen;
me supuran los párpados
mientras las cejas se duermen
en el arco de tu fuego.
Tiene pérdidas el grifo de mi afluente,
la compuerta del pantano se resquebraja
y tus caderas se sienten acorraladas
por la pleamar de la luna.
Fisuras en el trino del pájaro
mientras la tarde despliega su lumbre sin visión,
esa que no olvida la agonía del día.
cuando la sangre tibia
contempla la vena del suicidio
sobre la escarcha derrotada
ante la embestida.
Huesos abrazados a la lava
que lloran debajo de la ausencia,
te recogen en el silencio
de un monasterio
en las horas muertas.
Ya descansa el silencio
el pájaro, encarcelado, muere mutilado
y el flujo de la sangre se marcha
a otra era, donde descuartiza al pasado.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: TODO ES PANTALLA EN TUS OJOS
Todo es pantalla en tus ojos,
un encuentro en tierra de nadie,
un hotel sin habitaciones donde el amor
es un apagón de última hora
en medio de un abismo que vibra
con alas de relámpago.
Sientes el silencio donde la vanidad
nos hace pequeños,
en ese instante que parece un rezo,
me tocas sin manos, me sientes sin piel,
no te queda otra forma de tenerme.
En esta urgencia,
tu corazón sangra y no se esconde,
mientras vigila la caída un ángel
que sabe adorar al viento y agarrarse
a un farol allá a lo lejos.
Una amalgama de sensaciones abren la puerta
a instantes de iris abrazados a las curvas,
donde nace el deseo y el placer se esconde
entre dedos sedientos
que sólo saben jugar desnudos
ante una sombra que me devora y me hace eterno.
Cuánto orgullo derramado en esta necesidad
que todo lo entiende,
ante esta ceremonia de palabras,
sobre carne desnuda, afloran las anémonas
en esta cavidad profunda, desierta y falta de cariño.
Insaciable rotura sin descoser,
alma martilleada por dedos furiosos,
canto agónico de un ruiseñor en la sombra,
cuando despierta el día sin faro, sepultado
por el iris inmenso dormido en el valle.
Gotas de amanecer densas
se agitan en la mitad de la cueva,
en el centro de la tierra,
un reloj sin hora nos avisa.
No habrá mañana de domingo
sólo un mediodía eterno devorando los cuerpos.
Los pliegues duermen en estatuas exiliadas,
el tiempo es sólo un rumor sepultado en olas
bajo un solitario cielo de un mar profundo
donde las pestañas rozan el cielo.
©José Valverde Yuste
TÍTULO: ME CONMUEVE EL INCENDIO DE LA FLOR
Me conmueve el incendio de la flor
en su vuelo de pluma desatada,
cuando abre sus venas y vierte su savia impaciente
despertando el chasquido primigenio
donde habita con los ojos abiertos.
Amo la vida silenciosa, la noche petrificada,
las comisuras de los pétalos despiertas
bajo los brazos de la premura,
hablando con las estaciones
que beben de las letras ocultas
entre tus rizos.
Me consumo sobre el espejo tatuado
en la cornisa alta de tu pecho
ese que hoy me invita a aniquilar
lo impaciente del musgo,
mientras pide luz al hondo lunar
oculto en tu maleza.
Cuando te miro ante el abismo de tus ojos
me asomo a tu desgastado silencio,
y tú desvistes mi corteza fría
con el destello de la noche.
Así brota la sed desatando lo magnánimo.
Camino por fronteras sobre bordes
sembrados de dulces azahares y respiraciones;
me alimento en sus rugosas laderas
en el límite de la plenitud
donde la fuente busca al pájaro,
en esas horas de abandono
donde la flor ya es río.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: DESGARRADA LA MIRADA
Tu mirada de meditación permanente
parece la secuencia de un abismo,
el tiempo cuando se embriaga de dolor
en las sombras de lo que perdió sus alas.
Desnudo el amor, ya sin baldosas,
como un manto lleno de condena
que abraza la piel,
me agarro a las cicatrices de las ropas
en su quebrado goteo de sudores
que aplauden la inexistencia de tu sol ardiente.
Cada parpadeo del aire navega sobre la dura verdad
de este frío atroz, del olvido profundo
que busca tus ojos en lumbre ajena,
entre brazos que no me pertenecen.
Recuerdo ese afecto muerto que en mi alma muerde,
como leña que prende la hoguera
con su herida abierta.
Tus latidos aún me nublan la mirada,
dolor que persiste, ausencia dolorosa,
fantasma errante que me consume,
trémula gota salina que me desvía a un sendero lejano.
Recuerdo el afecto muerto, en la quietud final,
cuando desechas mi alma y arde sin consuelo,
un amor pasado que ya siento lejos.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: CUANDO SE ABRE EL TELÓN
Se abre el pliegue oculto del alma,
un tiempo de verdad frágil muestra las cortinas
que liberan al cuerpo antes de ser consumado.
El pétalo mudo de una hortensia,
las lilas del claustro sagrado,
el círculo incierto de los senos
antes de una guerra de prodigios
en saqueo constante,
es lo que pervive a los siglos,
a la sintaxis del amor.
El perfume de lo mudo nunca ha de crecer
en la verticalidad de la diagonal,
vive enclaustrado en la dilatación de lo ancho,
en la certeza de lo imprevisible,
sobre el incendio que saquea la calle
ante el secreto de su ruina.
Todo es borroso,
la realidad se ha vuelto un mar sin playas,
las formas, en su origen, pierden lo meticuloso,
los besos pastan en los labios
y las primaveras riegan la desnuda voz apretujada
entre los quejidos de una mujer.
Un mapa se ha grabado en las lomas,
en el profundo incendio que brota en ti,
canales de surcos amplios se extienden por tu vida,
viejas colinas drenan la memoria
en el interior de un corazón que invoca la sangre,
como si comprendiese lo cercano de las plegarias.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: MUJER ERES VERDAD
Una verdad, sin tiempo, conquista tus ojos,
luz desnuda que revela destinos,
se hace piel en un idioma de raíces,
garras llenas de adjetivos en ti se adentran,
sin tregua, sin pausa.
Antiguas miradas
de un tiempo cosido con hilos,
astillas que estallan
sobre un mundo nuevo
donde te yergues firme,
antes que arda el vacío.
Tus caricias, sendero de estrellas,
bordado de amaneceres ocultos,
fibras de lunas que se enredan
en cascadas de anhelos,
se deshilachan en mi piel
como la cera de una vela de sangre.
Mi pecho dilata la intemperie del tuyo,
canta sobre tu alma, es como un estertor
de sílabas consecutivas que invaden
tu universo entero.
En ese sueño habita un verbo
que de tu boca emana,
creando mundos con su lira,
ahuyentando los miedos del árbol hostil
que acecha,
quebrando tus tallos de savia
con lengua de latido sincero.
Mujer, de la comisura de tus labios,
una ternura se escapa, ligera,
rosa perenne en un jardín
agitado por vientos llenos de truenos,
pétalos tatuados con luz
cabalgando hacia el desplome de la gloria,
donde el destello fugaz nace
en un momento lento, con música de fábula
allí, la epopeya de los cuerpos, callan.
@José Valverde Yuste