POEMAS DE IMÁGENES, MI PUEBLO, GENERALES, DESAMOR, POEMAS CORTOS. MUNDO POESÍA

TÍTULO: TRAS LAS GOTAS DE LLUVIA



Tras las gotas de lluvia, en cristal tembloroso,
veo tu chaqueta,
escucho tu voz de torre dormida,
mientras veo la luz que en su vuelo
cruza los valles desiertos,
donde se acurrucan mis latidos, llenos de ti.

Liviana luz que se enciende a solas
golpeando las sombras,
que no son más que sombras
sin huellas en la piel, sin marcas de vida.

Tu rostro, un menguante de luna altivo,
brilla con luz propia,
despeinando mis heridas;
como en los viejos tiempos
se aferra al rocío
que abraza los caminos callados
sacándolos del silencio de cordillera.

Flotando entre sombras y claridad,
eres faro en mi mar de incertidumbre,
guiando mis pasos
en sol que no quiere despertar
sobre lodo enterrado en sus desvaríos.

Bajo el arco de tus cejas
se esconde la fiera que amasa mi ternura.
En tu pensativa mirada cae el vértigo
al umbral de los secretos que no se desvelan,
extendidos sobre un eco de silencio
que se alza y enmudece ante el cristal del ángel
que nos acompaña. Allí, sopla la brisa.

Tu nariz redondeada al viento,
tus labios suaves y tersos,
hambrientos de curiosidad
en un cielo nocturno lleno de estrellas,
brillan y se apagan
eliminando la impaciencia de la primavera
que duerme sobre mis hombros.

En ese lugar donde los sueños
se hacen realidad me sumerjo,
en la paz de la inmensidad
cierro los ojos y dejo
que el éxtasis me envuelva,
en esa imagen de aroma tibio
que al cielo me eleva,

@José Valverde Yuste

TÍTULO: EN ESE RINCÓN BALBUCEA LA LUZ


 

En ese rincón donde balbucea la luz
bulle el misterio,
la esencia de las cosas se silencia
en lustros de amaneceres
de mirada corta.

Vive el alma de la soledad muda,
el agua que el río sacude
cuando el verbo rompe el lodo
y se disfraza.

Ese momento latente
descifro lo que escapa al ojo,
y nace el fuego de lo cierto.

Intuye la agonía que devora al caos,
el frío de la simiente apagada
asciende a la suave muralla,
amanece la conciencia
adrezada con olas sin regreso.

Rota y desamparada,
en pugna con el laberinto
de la decisión, estalla la luz
en la fertilidad del alma.


@José Valverde Yuste


CUANDO LLEGA CANSADA LA NOCHE


 


Cuando llega cansada la noche
después de beber la claridad del día,
despierta la tierra de mis desvelos
y en tus ojos veo el amanecer
de la oscuridad.

Hilvanando besos,
mis sueños se entrelazan
sobre la piel de tus labios,
un paisaje sin explorar, luna perenne
en un marfil de deseo vulnerable a lo divino.

Ojos sostenidos
por el amor que llena la piedad de vestigios,
de campanadas que se consumen en el fuego
que no llegan al asfalto, ni asumen la luz de tu piel
en los vuelos que gobiernan la embriaguez del frenesí.
Llegas envuelta en yedra llena de salmos húmedos,
hay música de laúd donde duermen los espejos
de la calidez y la ternura.

La taza humeante que abraza los susurros de tu voz,
son pliegues en el viaje de los sueños
que acarician tu pecho ante un mar lúcido.

Fragmentos de caminos sin memoria,
corazón de mujer
sobre un tejado expandido al viento
buscando el pétalo de la flor de lo conocido,
lo que perdura en la desembocadura del alma,
el juramento de la apertura de la primavera.

Briznas de un brasero donde vive la ave ciega,
las palabras reposan en los gritos de los ojos,
la luz se filtra despacio sobre tu geografía inquieta,
en los fosos donde agoniza el lirio
al visitar a la paloma.

@José Valverde Yuste

TÍTULO: HAY DÍAS QUE LLEGAN APESADUMBRADOS


 

Hay días que llegan apesadumbrados,

sin haberse levantado de las sábanas.

Son días que olvidan los meses en los espejos 

donde el cuerpo se cita con la vida.


En esos momentos donde el viento bebe de la memoria

te llamo, con palabras de corazones rebosantes,

de cielos anónimos donde los dedos 

buscan a tientas el nombre inquieto

de las llamas.


Te pienso en esos mundos cuyos límites 

son bordes precintados al amor de

una ventana ciega,

que abraza el sol con esas alas 

de cielo pulido que adora a las estrellas.


Se volatiliza el sabor dulce 

cuando entiendo que las sombras de lo bello

no se mide con métricas, 

ni está sujeto a los patrones 

de una mente recluida.


Me arrastra esta vida desvencijada,

pero al mirarte profundo,

sin espejos distorsionados,

suelto el peso de las ataduras del juicio

y corre por mi sangre un delirio de

bajel aventurero.


Sujeto mis ojos en el conformismo del sueño,

sobre la alegría de la flor

posándose en una página en blanco,

en un pajarillo que rezuma el aliento de las voces.


Deletreo la verdad de esos días,

ese juicio cadencioso donde

galopa la luz de la luna

mirando complacida lo eterno.


@José Valverde Yuste

TÍTULO: RECUERDOS


 


Voces de letanías brillan en tus ojos
como estrellas caídas en un lienzo.

Susurros de estelas,
reflejos de un mar de existencia dorada,
bajo el vuelo de la luna contemplativa,
un abrigo de sueños se va desnudando,
cautivas sonrisas
en el rincón sombrío de la memoria.

¡Oh!, ojos que narran las penas,
ráfagas difuminadas, errante soplo de luces
pintando de colores las auroras imprecisas.

Viento destronado por la niebla
con susurros de amores que nunca llegaron,
un laberinto de prebendas olvidadas.

Los espejos se quiebran, te busco a tientas,
mis pasos son lentos,
en mi muestrario de sombras encantadas.

Eres un suspiro,
un rayo de luz en un pozo de sueños.
senderos iluminados que el tiempo deshace
una hoja que brota en plena primavera

@José Valverde Yuste

TÍTULO: ME DUELE EL VACÍO


 

Me duele el vacío de tus ojos
cuando se ausentan de los míos.
Ya no crecen amapolas bajo sus párpados
sólo corre el aliento de un agua salada,
conteniendo la efervescencia de un invierno
sin canto de pájaro.

Hay un nombre viviendo
en la oscuridad del cuarto
en aquella habitación vacía.
Sólo queda el recuerdo de aquellos largos estíos
donde el tiempo era fuego,
en el manantial que yo adoraba.

Esos ojos manchados de oscuridad
tienen demasiadas escafandras que retirar
en el contraluz de la aurora.

Embrujado entre tus piernas
con hambre de comensal
solo encuentro aliento de pastor en tu mejilla.

La inconclusa visión de una realidad
de cuerpo sumergido en párpados
con orbitario de cine.

Cansado de la inocencia de tus aguas cristalinas,
contemplo el mundo a través de lo que me ahoga,
el profundo morir de mi pecho.

Esa pureza fría que te habita
tiene la fijeza del asfalto ensalzada de tu alma
invita a soñar con el asfalto,
soy un fuego estéril en tus avenidas
cuando tu luz no amanece en mí.

Sangre de la vena herida
que, antes de ser surtidor,
ascendió a sostener la mirada de la vida.

@José Valverde Yuste

TÍTULO: CUANDO TE VAYAS



Te has ido, te recuerdo
en aquella lánguida habitación
de candil apagado,
donde tú eras ola vacía
sin respiración en tus labios;
y yo, el espectro ausente en el prado
donde habita el invierno.

Me visitas como una fruta que baja del árbol,
con los emergentes rayos de sol en tu mirada,
traspasando el límite de lo imposible
que asoma al abismo del horizonte.

Me abrazas como se abrazan
las casas abiertas, los corazones
que disfrutan de la esperanza,
lejos del encierro de fría mazmorra
donde te has instalado.

El viento, silbando a mi ventana,
es tu llamada, el compañero
que entra por las rendijas de mi vida
haciéndome compañía bajo la mirada
del balcón, ya sin flores, como un reloj apagado
que duerme conmigo en mis noches de tinieblas.

Tú, me acaricias,
me recorres suavemente,
como la flor primera, como una paloma
surca la tarde con su vivaz blancura.

Eres la sirena de mi desangelado mar,
la que mantiene mis soñares
en esta nostalgia de lágrimas sedientas de ti,
soy una selva que busca tu compañía,
y me visto con la sombra de tus ojos.

Me miras con la mirada
de los ángeles, con ese tenue halo de luz
desde el valle de la eternidad
donde conviven miles de almas solitarias.

pero tú, no estás sola.
Vives con mis sentimientos,
en esa morada donde habita
la fantasía de lo inimaginable.

Estás conmigo todas las mañanas
de esta existencia de nube solitaria
que me ha tocado vivir
cuando el invierno alumbra las paredes
ya sin herida.



@José Valverde Yuste

TÍTULO: AMOR DE ARMARIO


 

Este amor de armario
vestido con pétalos que no envejecen,
aguarda ese viento con aroma a nube
y niebla rendida al sol.

Esa memoria no muere:
es el límite del deseo
donde navega la adolescencia,
mirando al cielo
lleno de declinaciones,
de alas acurrucadas en las sombras.

Lleva la llaga que tatúa en el aire un lamento,
la luz que destierra lo vanamente inestable,
más allá de los límites de la ladera
con un tímido olor a corazón clavado
en la vergüenza.

Contiene tierras que jamás se alcanzan,
territorios que no callan nunca
entre susurros de dolor y placer,
silencios que todo lo abrazan
buscando las huellas borradas tras de mí,
con los párpados cerrados.

Tiene una mirada vacía, me observa,
cuando me parto en mil pedazos
en este viaje agreste y quebradizo,
la hiedra ya no mora ni trepa
en lo dulce de la vida,
vuela en la altura del recuerdo.

¿Es sueño o eterna florecilla oculta,
esa oscuridad que la brisa arrastra?.

Efímero, intangible,
su esencia en nuestra memoria queda.
Al tocarla se desvanece en el armario
donde el aroma fenece, oscurecido
en el crepúsculo de tus ojos.

©José Valverde Yuste

TÍTULO: EN LAS ESQUINAS DE LA ALCOBA

 



Amor, eres mis deseos cumplidos, 

esos que cultivé en secreto 

la larga primavera cuando el trueno era dulce

y la tierra se escapaba.


Eres también mis fracasos a tu lado, 

porque caer contigo es más hermoso 

que vencer con otras,

es un mar desnudo peinado por la luz.


Acepto la derrota si se escribe con tu nombre,

acepto la herida si eres tú quien la habita, 

porque en la pérdida de mi soberanía 

he encontrado la única patria 

que me reconoce.


Por eso, en la alta noche, en el lento discurrir 

de la sangre, 

cuando la soledad muerde las esquinas 

de la alcoba, 

le he dicho a este corazón desesperado:


Que se detenga un instante, guarde sus garras, 

tenga un poquito de razón, recuerde las leyes

e intente imitar la calma de las piedras  

o el orden de los astros.


Deseo esta paz, este amor de celeste luz,

entre pisadas de mañana con ojos extendidos,

y viajar en medio del oleaje 

de tu mirada felina.


@José Valverde Yuste