en el borde donde lo imposible se hace carne,
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NAVEGUÉ POR NEBULOSAS 13 de enero de 2025
en el borde donde lo imposible se hace carne,
SUEÑOS ROTOS
Un puñado de sueños se desvanecen,
el viento lleva mis lágrimas a vagar
a la otra orilla
donde habita la orfandad
de tu indiferencia.
Mujer, desnudaste mi frágil existencia
y la disolviste,
en sentimiento de fétida neblina,
vagando entre olas que a nadie alimentan.
Caricia fría,
desmembrada de tu dulzura de ayer,
hoy soy balcón desangelado
vigilando el bosque
donde dormitan tus sueños
de araña de noche, sin luces.
Despertando de ese letargo
donde mueren las leyes de tu memoria,
me siento enmohecer
con el alquitrán tu lengua.
No contesto a tu mirada afilada,
ni a mi vida emancipada de tu duelo.
Ahora puedo agilizar las voces
que devoran la pasión.
Amanezco apagando las cicatrices
de mi pasión,
me duermo apagando las llamas
de tus heridas.
Buscando asilo en el silencio,
Ahora ya no gotea la miel
presa de su propia amargura.
@José Valverde Yuste
TÍTULO: DESPIERTO DESNUDO
En este momento despierto
con las nubes bordando mi tristeza,
en este pulso de sal, este abandono
de quien espera la luz y ya no enciende.
En un faro de costa abandonado,
sobre una torre que ha olvidado
el lenguaje de los barcos, amanece.
El mundo es un cristal
que no se atreve a romperse,
me quedo en el borde de mi mismo,
en la orilla de lo que fui,
naufragando por dentro a solas,
contemplando los frondosos
suspiros de la mañana.
En ese instante sin tiempo
los gráficos de la aurora
me acarician la calma,
veo los puntos negros en los recuerdos
con una claridad que asusta,
me picotea el desdén que me queda,
esa forma mía de estar ausente.
La palabra enmudece a la llama
convirtiendo lo ignífugo en un ser diluido,
que cada mañana deshecha, gime,
al sentir las dormidas notas del viento,
en este sueño que calma el oleaje de mi sangre.
@José Valverde Yuste
MASTICANDO EL AZAHAR DE LAS CARICIAS
Masticando el azahar de las caricias
sobre un cuerpo de espectro amplio,
avivo mis deseos
mordiendo la luz de sus piernas.
Allí donde las olas juegan sobre la flacidez de la luz,
cuando la luna asoma entre soles
de pequeños cristales derruidos,
en lo candente, en esa soledad que vive el cielo,
donde respira la rosa.
Acaricio el profundo mirar de tu vientre
y me impregno de ese río de oquedad oscura;
me sumerjo en un cielo despejado de nubes
donde queda petrificado el llanto.
Tiemblan tus alas y el centro se vuelve huracán
de aguas densas, fábula con alto rigor de gloria,
fuego de constelación en bordes de anhelo recurrente
sostenidas por un compás de fina pluma.
Subo la cumbre del altar, donde florece la rosa
y liba la abeja en su redondeo,
imbuido en aguas donde madura el rocío
mi corazón se derrama como torrente
buscando su escorrentía.
Me convierto en un corazón dando luz a las estrellas,
desgarrando la piel en tempestad de noche,
como si llovieran deseos sobre hojas abiertas
de auroras, sin sepultura, desvanecidas.
@José Valverde Yuste
A VECES
A veces me siento viento,
un roce de transparencia sobre hierba
que naufraga.
Otras, soy un brote de encina
un pliegue de pensamiento
que gira en el relato de un atardecer
con sus instintos en ofrenda.
Otras soy el relato hondo de la tierra,
un campo donde sembrar
las palabras que flotan,
cuando lo inefable se vuelve tangible,
y la ausencia de canto es brisa ligera;
zumbido de abejas, garras de sonido imantadas,
sobre hierros de firme sueño.
A veces soy generosa presencia,
otras sol y mi pupila dialoga con la sombra
muriendo las angustias que convulsionan
cuando invado tu pecho y me hospedo
en sus montículos.
Mis suspiros son un lenguaje
que se muerde la lengua,
sobre una verticalidad de pared con ojo,
sueños que llenan de gracia
lo puramente inundable de miradas puras
en lo magnánimo del silencio.
Entonces me reconozco
en lo nuevo que quiere vivir en una piel
siempre abierta a hechos consumados;
que habla de lo repentino,
ese misterio repleto de nombres
en esas esquinas que toca el nudo
de la fibra ciega.
En este columpio de días sin huellas,
busco la columna de aire solidificado
que sostiene el derrumbe de mis días.
Mi alma es el corazón de un reloj
que estrangula al tiempo,
en estos momentos soy un espesor
de sombra, la victoria definitiva
sobre tu fósil que estalla
en el envés de un fuego
que todavía nos busca.
@José Valverde Yuste
José Valverde Yuste QUÉ ESTRELLA FUGAZ VENDRÁ
Qué estrella fugaz vendrá
a recibirme cuando empiece a planear,
mis piernas no pesen,
leviten en el océano que mi cuerpo va buscando
al viajar por dulces sueños de cristal
deshaciéndome en pedazos
para soltar el lastre
del anochecer del llanto.
Qué unicornio azul tendrá
nuestras cartas ocultas
en el baúl donde las flores
se abren al sol.
Llanto de corola muerta,
marchita, sin color,
escondiendo nuestras historias de amores,
palpitaciones que hoy quiero recobrar,
a pesar de la mañana opaca y fría.
Qué tempestad vendrá
a sacarme de este sopor,
de esta situación maldita
que me hace dudar,
sudar sin respirar,
sacar al polo sur de la oscuridad.
Una mar gruesa vendrá, que limpiará
mi frente de esta perversa cotidianeidad
y brillará como la aurora boreal.
Qué mano vendrá ,a saciar está sed,
a darme de beber de la jarra de la felicidad
y, encender la lámpara de Aladino
para salir de la oscuridad
de esta mañana de venas rasgadas
que me tiene en dicotomía tristeza o alegría.
@José Valverde Yuste
José Valverde Yuste AMOR ESTOY CONTIGO
Estoy junto a ti
bebiendo del manantial de tu sonrisa,
de tus labios, flores furtivas,
que desean besar milímetro a milímetro
la pasión de mi amanecer tembloroso.
Sueño con la imaginación de tus deseos,
los trae el viento despeinando tu vestido
en la soledad de mi playa amanecida de luz,
sobre este frágil cristal lleno de arpegios de sal.
Te siento prendida del corazón de la ola,
como espuma flotan los anhelos de tus ojos
mientras tejo con dulzura un hermoso romance
entre tus raíces de alga fresca.
Amor de madrugada surges de una hoguera,
golpeas el lecho, desnudas mi soledad
de ti aprendo la praxis del pecado.
Asciendo por la acequia de la lujuria,
derrumbando la catedral
donde muere el deseo.
Te amo
dándote todo lo que la noche necesita,
dormido entre luces famélicas,
a medio milímetro de tu vendaval
refugio mi amor
donde grita la sangre de tu herida.
En la orilla de tu camino devoro el tiempo,
sustento la pasión del poema,
emigro hasta los sonidos
apagados de tus ojos
y crece la luz en tus mejillas.
Ahora soy dueño de los violines del silencio.
@José Valverde Yuste
¡OH, MARIPOSA!
¡Oh, lo que tiembla en el jardín
no es la luz que se oculta.
Es el desvanecimiento del pistilo
entre sueños y éxtasis,
mientras el polen brilla
en el abismo que engulle
el renacer de la sombra.
Entre pliegues brota la rosa,
abajo el torrente, arriba el relámpago,
y las furibundas llamas
trepan por los caminos salvajes.
Las venas son todo temblor
encandiladas por el rocío
que brota de las profundidades.
Vientos huracanados inquietos
viajan sobre hoja desnuda,
tiembla, muestra el envés asomado al balcón;
dos cuerpos como diez ojos de luz
trepan en alud continuo.
Cuando lo que todos desean se afana
en ocultarse tras la sombra,
bajo la extensa llanura, de largo trecho,
entre linderos atrapados por veneros
que extienden el gozo por la rigidez
del deseo.
Luces distantes de abejas, comunión de brasa,
rutas atrapadas en los pliegues son el candor
de esta mariposa inocente ,
que sobrevuela la luz del umbral
donde nada se agota, todo es imperecedero,
como dios en su grandeza.
Ríos anclados en su playa
van dejando el rastro, la huella del aliento y,
yo muriendo en esta guerra de explosiones
donde la llama muere dentro de
un reloj sin horas, sin tiempo.
@José Valverde Yuste
José Valverde Yuste VUELA LA CORDURA MÁS ALLÁ DE LAS ESTRELLAS
No me quedan manantiales en la luz ,
huyen reptando entre párpados de miseria:
panales de clavos, maderas niqueladas
que pasean por extensas calles.
La noche, criatura muerta, es un desfile
de casas vacías, cose los ojos a la música
que me salva del miedo;
es un corazón de hospital vacío
que se hace parte de mí, cuando he partido.
Pero este polvo, con aire a renuncia,
en sus cuencas desiertas,
es un caos de pestañas deambulando por desiertos;
respira el vuelo de un iris enardecido y
casi siempre sueña con tibios leones
en su trono de muerte.
Se enrosca en las manos vacías de algún acorde,
un adagio que convive entre la sombra y la luz,
entre lo que es y ha sido; entre abismos de sombra
y cárceles de vida.
Se oculta en esencias donde no brilla el sol,
marcha por las bóvedas tamizadas
de las explosiones que se extienden entre cúmulos,
mirando el fósil aletargado
de lo que ya no siente las manos
vive más alto que las estrellas.
@José Valverde Yuste