Yo era un cuerpo lleno de fuentes, irresistible,
brotando en veredas pisadas por la asfixia
de la invisibilidad, arrodillado más abajo
de la aurora lejana de tu cuerpo.
brotando en veredas pisadas por la asfixia
de la invisibilidad, arrodillado más abajo
de la aurora lejana de tu cuerpo.
Vivía en la depresión de las horas consumidas,
bajo la oscuridad de lo tedioso,
bajo la oscuridad de lo tedioso,
en lo paralelo de la llama,
al límite del espeso borde donde comulga lo frágil
y se abate el deseo de los órganos que
armonizan los sueños, en el frío tronco que
esperaba abrazar tus espacios.
al límite del espeso borde donde comulga lo frágil
y se abate el deseo de los órganos que
armonizan los sueños, en el frío tronco que
esperaba abrazar tus espacios.
A menudo entraban en mí historias huyendo
de amores prófugos, mentiras de incalculables recelos
buscando la carcajada más cerrada,
la clave de lo profundo de ese amor que
florecía sin arder en la brillante claridad
de la pasión exuberante que se consume rota
por la ansiedad del placer.
de amores prófugos, mentiras de incalculables recelos
buscando la carcajada más cerrada,
la clave de lo profundo de ese amor que
florecía sin arder en la brillante claridad
de la pasión exuberante que se consume rota
por la ansiedad del placer.
Me azotaban miradas llenas de infidelidad,
sueños sumisos hundidos en la más profundas
luces del iris,
en ese diálogo se condensaba la pena
dejando la rosa en el estanque azul
dónde se escondía la virginidad de la luna.
sueños sumisos hundidos en la más profundas
luces del iris,
en ese diálogo se condensaba la pena
dejando la rosa en el estanque azul
dónde se escondía la virginidad de la luna.
@José Valverde Yuste
No hay comentarios:
Publicar un comentario