inundada de silencios?.
Esos atardeceres que pasando
desapercibidos son el elixir de los lirios
persiguiendo lo congelado de las gaviotas.
Palabras delgadas llenas de ausencia
Rocas en un pedestal de cartas
de un adiós con pupilas de rostro apagado
ESTE SILENCI0
Este silencio es un vacíoPALABRAS SUICIDAS
Hoy encuentro palabras suicidas
AMOR 83: COLMENA FRESCA
Colmena de fresca miel,
aleteo en tu morada
como el humo se retuerce en el cielo
al salir por el negro agujero.
Soy el bienaventurado, el ganador de la batalla
brazos de hiedra, tentáculos como pinzas,
adormidera cuando me acaricias
como las abejas acarician
a las rosas.
La desnudez ebria de tus labios
se posa en mis pestañas
aleteo de aves, tierra silenciosa,
herida sanando.
Ilusión y vértigo cuando penetro en tus ojos profundos
riqueza de diamante bruto,
luceros que sobreviven a la muerte,
rocío derramándose lentamente de placer sublime.
Derrapo por tu vientre
como un tobogán en un parque,
savia de sangre que me recorre
como la brisa marina
recorre las costas onduladas de tu cuerpo.
Arena mojada, errante en la noche,
torbellino de luz mirando al cielo
el sexo levita entre las gaviotas y la espuma.
Galope de yegua, mi alma perturbas con tu sutileza
tus cabellos al aire, abanicos de colores sumidos
en huracanes furiosos, tu alma, amor mío
sin sed y sin brío se duerme junto a mi muslo.
MELANCÓLICOS 55: AÑORANZA
Añoro tus risas, tus abrazos llenos de serenidad,
cual brisa suave acariciando mi alma en noches de
plenilunio.
Eres mi sol, el cielo de mis días turbios,
la estrella que guía mis pasos en la oscuridad de este
túnel.
En cada suspiro,
en cada brisa que oxigena mi corazón,
resuena tu nombre como espuma ahogada en la arena
recordando que eres mi razón de amar,
mi refugio en los profundos corales.
Vuelve a brillar tu luz sobre mi soledad dormida
regresando cual aurora a iluminar mi cielo,
pues sin ti, mi estela es un mar sin rumbo,
un jardín marchito que anhela florecer.
Regresa a mí,
oh fuente de marfiles blanquecinos
como la vida que retorna tras la noche que se desangra.
Y juntos, enlazados como la línea de la orilla a un
golfo
brillemos al final de un túnel donde la luz aparece.
TE DESNUDO AMOR
MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR
En las ruinas de un amor pasajero,
bailan frágiles cartas
dibujando sueños en cantos rodados.
Las piedras gritan lamentos,
incisiones de amores se desgajan:
un latido, un adiós,
el tiempo de esas ruinas duele
y el olvido de mi piel estremece a las sombras.
Suspiros de risas que el viento acaricia,
recuerdos flotando en el corazón del atardecer,
un rayo aferrado a la chispa del amor
un te quiero distante transforma la noche
en un hilo de acero.
Mi corazón navega en los lamentos de las venas
cuando el dolor lo abraza,
y las memorias son duelos que, aunque duelen,
no traspasan mis lágrimas.
Destraba los enredos de estos escombros,
comparte la luz con mis ojos desnudos,
rompe las cadenas del invierno,
elévate por encima de la sed muda de las pasiones
donde las palabras mueren ante el espejo sin ojos.
MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO
Sometido a tu influjo
anulado mi sentimiento,
palabras muertas abrazan
los besos huyendo cuan gritos ahogados
del trino de un pájaro inexistente.
Hay palabras que reconozco
sin bordes, ni sonido
acariciando la luz de almohada apagada,
temblorosa ante la visión de los ángeles
surgidos de la oquedad oscura del castigo.
Deambulando cuan náufrago
asido a su tabla de salvación
mis delirios son fatiga que mi frente oprime
luz crepuscular de lágrimas esparcidas.
El viento de nuestra pena
llora la agonía
por las laderas del mundo
ya no da sombra el bosque
ni el sol brilla en tu cabello.
Aquellas horas mórbidas de embriaguez
son recuerdos alimentados de ceniza
rugidos de mi garganta,
delirios complaciendo el ruego del ciprés.
Daga cruel arrastrando el prado yermo
la montaña ya no es gris,
volviéndose eternamente blanca;
el sudor se convirtió en sangre
y la felicidad en sollozos.
El monstruo de la angustia
blande mis turbios ojos
desnudando mi cuerpo,
como una mirada en llama recurrente.
Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada
y la necesidad de volver a despertar
sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.
Espero el optimismo venza a la tristeza
y mi alcoba vuelva a recuperar el olor
de las frescas selvas.
MELANCÓLICOS 65 : EL CORAZÓN DESTROZADO (2)
Tengo el corazón destrozado,
la mente confundida
como rayo de sombra te marchaste
sin poder comprender ese halo de viento,
instante fugaz donde todo acaba.
Me diste el dolor de las lágrimas
la pesadez de los días largos,
las noches de hierro, frías, interminables
eran losas pesadas, capullos sin rosas
en noches de escarcha.
Intentaba recordar las huellas felices,
la armonía de los corazones humanos,
tenue fragilidad perdida, entre gritos de lobo,
en la noche de las ánimas.
Cruel aceptación de la despedida,
de la pérdida de las noches de pasiones
entre gritos y gemidos nos bebíamos el tiempo,
pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.
Así el tiempo pasa
la ausencia de tu maldad desinfecta las heridas,
las aspas de mi luz esparcen los analgésicos
que todo lo cura.
Ya no necesito tu amor para ser feliz,
pues conmigo me basto
y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor
seguir caminos distintos.
MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ
Amada, dame la paz,
en medio de esta tormenta que agita mi ser,
buscando una calma de vientos apagados
en las avenidas de las gardenias y tulipanes
llevándome por valles de tranquilidad sembrados de algodón.
Aunque quizás sea tarde, en llegar la paz a mi ser,
sé que al final, la encontraré,
para apagar este fuego
que hierve las enramadas de los pájaros.
esta hoguera que me quema las entrañas,
estando hueco.
Mis pensamientos se desvanecen,
como el humo entre mis manos,
necesito de tu amor y tu luz,
para encontrar la serenidad en este mundo
de esquelas de amor, de falsedad ensombrecido
Que tus brazos sean refugio,
de mis miedos y temores,
que tu amor sea mi guía,
un encantamiento en el cauce de la corriente luminosa.
Amada, dame tranquilidad,
para calmar este fuego que arde en mí,
y encontrar la paz que tanto ansío,
en tus brazos, en tus ojos, en ti.
En el alimento de la pasión, en el coctel del fuego
en los sueños legendarios y en el espejismo de la niebla.
Dame la tranquilidad del silencio.