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AMOR 212: TE DESNUDO AMOR



 


Amor, tu belleza es la justicia del hambre, 
el borde por donde caminan los ángeles.
Una depresión que enciende velas 
en el chip de la memoria
en los arrabales de tu mar muere el rojo del día. 
 
Irradias en mí  
las verdades de tus besos desprendidos,
los veranos alimentando a los tejados,
los relámpagos de tus labios, en el jardín
donde se anidan las palabras, indefinibles
que desnudan el pico del pájaro,
se vuelven luz de cielo;

me desnudas con el elixir de la savia de tus manos,
subo a los árboles donde viven tus pechos , esta realidad
sin desesperación en sus límites.
 
Te siento como algo que supera lo prohibido,
como un sueño oculto en la memoria de mis anhelos, 
si el cielo te trajo, es porque quiere que vivas en mi tierra; 
en tu ser, mi alma enciende lo sombrío del otoño.
 
La felicidad se imanta en mi cuerpo, 
porque en cada caricia florece el destino, 
nuestros corazones hacen del amor un viaje, 
la belleza baila al compás 
de lo hermoso del gesto.
 
Amor, ansia de mi jardín, puente que socorre mi andar pálido
das vida a mis horas cuando la noche empieza a ser larga
y mientras el mundo gira aturdido, 
contigo en mis brazos, todo es 
como la página más bella escrita en un libro.
 
Amor sumido en el celeste mundo,
enfebrecido con la locura de Sodoma,
tu música hace bailar a la luz de la tarde
cuando la rosa se arrincona sobre el poema
de este tiempo que consume lo dulce.

 El goce del placer, la redención de la armonía
asciende dulcemente por mi cuerpo
Y me dejas, este cuerpo de muchacho, 
imantado por el latido del deseo.

@José Valverde Yuste

MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR



 



En las ruinas de un amor con las manos sin brillo,  

bailan frágiles penas

dibujando sueños sobre cantos rodados,

es el desorden inagotable de tus ojos

cuando visten de espuma ,sin sed, a los muslos.


Las piedras gritan con palabras de desencuentros,

incisiones de amores se desgajan:

un latido, un adiós,

el tiempo de esa ventana sin cristales, duele;

y el olvido de mi piel en el polvo del aire

estremece a las sombras.


Suspiros de risas apagadas que el viento

mueve a los suburbios,  

recuerdos flotando en el corazón del atardecer,  

un rayo aferrado a la chispa del amor,

un te quiero distante transforma la noche

en un hilo de acero vacío de sangre.


Mi corazón navega encima

de los lamentos de las venas

cuando el dolor lo abraza,

y las memorias son duelos que, aunque duelen,

no traspasan mis lágrimas.


Destraba los enredos de estos escombros,

comparte la luz con mis ojos desnudos,

rompe las cadenas del invierno,

elévate por encima de la sed muda de las pasiones,

antes que las palabras mueran

ante el espejo sin ojos.


@José Valverde Yuste





MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO



 




Sometido a tu  influjo

anulado mi sentimiento, 

palabras muertas abrazan los besos

huyendo cuan gritos ahogados

del trino de un pájaro inexistente.


Hay palabras que reconozco

sin anuncios en turno de tarde,

ni sonido acariciando la luz de la almohada

que vienen de fuera;

tiemblo ante la visión de los ángeles surgidos

de esa oquedad oscura

que golpea a la médula vacía.


Deambulo cuan náufrago 

asido a su tabla de salvación en mares anodinos;

mis quimeras son fatigas que mi frente oprime,

luz crepuscular de lágrimas esparcidas.


El viento de nuestra pena llora la agonía

por las laderas del mundo; ya no da sombra el bosque

ni el sol brilla en tu cabello.


Aquellas horas mórbidas de embriaguez

son recuerdos: Alimentados de ceniza,

rugidos de mi garganta,

delirios complaciendo el ruego del ciprés.


Daga cruel arrastrando el prado yermo

la montaña ya no es blanca, 

se volvió eternamente gris;

el sudor se convirtió en sangre

y la felicidad en sollozos.


El monstruo de la angustia 

blande mis turbios ojos

desnudando mi cuerpo,

como una mirada en llama recurrente.


Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada

y la necesidad de volver a despertar

sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.

Espero que la alcoba vuelva a recuperar

el olor de las frescas selvas.


@José Valverde Yuste


MELANCÓLICOS 65 : EL CORAZÓN DESTROZADO (2)

 




Tengo el corazón destrozado, 

la mente confundida,

como quien mira una ala rota

y no comprende el vacío que queda.


Como rayo de sombra te marchaste

a esa velocidad de lo que es demasiado puro

para quedarse.

sin poder comprender ese halo de viento,

que nos dobla el alma,

instante fugaz donde todo tiene un final.


Me diste el dolor de las lágrimas,

dibujando en mi rostro la mirada de lo perdido,

la pesadez de los días sin horas,

ese invierno largo necesario

para que el silencio eche raíz.


Las noches eran de hierro, frías,

interminables;

nos quedamos como estatuas

que olvidaron el fuego.


Losas pesadas, capullos sin rosas,

que nunca llegaron a florecer;

eran noches, donde la escarcha de la herida

se evaporaba sin la lucidez para reflejar el alba



@José Valverde Yuste





MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ


 

MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ


Amada, dame la paz, 

en medio de esta tormenta que agita mi ser, 

buscando una calma de vientos apagados

en las avenidas de las gardenias y tulipanes

llevándome por valles de tranquilidad sembrados de algodón.


Aunque quizás sea tarde, en llegar la paz a mi ser,

sé que al final, la encontraré,

para apagar este fuego 

que hierve las enramadas de los pájaros.

esta hoguera que me quema las entrañas, 

estando hueco.


Mis pensamientos se desvanecen,

como el humo entre mis manos,

necesito de tu amor y tu luz, 

para encontrar la serenidad en este mundo

de esquelas de amor, de falsedad ensombrecido


Que tus brazos sean refugio, 

de mis miedos y temores,

que tu amor sea mi guía, 

un encantamiento en el cauce de la corriente luminosa.


Amada, dame tranquilidad, 

para calmar este fuego que arde en mí,

y encontrar la paz que tanto ansío,

en tus brazos, en tus ojos, en ti.


En el alimento de la pasión, en el coctel del fuego

en los sueños legendarios y en el espejismo de la niebla.


Dame la tranquilidad del silencio.



MELANCÓLICOS 63 : PENUMBRA DE MI ALMA


 

MELANCÓLICOS 63 : PENUMBRA DE MI ALMA


Alma mía, lágrimas tristes brotan 

como un río de dolor que no tiene fin

como gotas de lluvia pulverizadas sobre el cristal

elevándose en vuelo, entregadas al viento.


Son testigos silenciosas en la intemperie del dolor 

que en lo más profundo de mi ser anida,

ríos de melancolía incesante

ebria catarata inundando mi corazón.


Cada lágrima es un grito en la maleza

hay profundos lamentos en una tarde de tormenta

un dolor que se viste de silencio

tejiendo un tapiz de día triste.


Pero sé que llegará un día 

en que el sol esculpa la piedra de mi alma

sanando estas heridas

y las lágrimas se secarán en la senda 

de la fuente de la vida

 

En este mar de sombras de galerías eclipsadas

navego en el silencio del tiempo 

buscando redención.


Anhelando encontrar nuevos ríos,

donde renazca el pergamino del eco que duerme en mí

y llueva maná del cielo.


MELANCÓLICOS 62 (2): ERES MI LUZ

 



MELANCÓLICOS 62 (2): ERES MI LUZ


Eres mi luz: El centro del mundo

donde quiero que brote la bondad 

que calma mi ardiente locura.


El silencio cómplice de amores clandestinos,

secretos que atormentan al alma 

y da vida a la tormenta mientras se cuartea

en un cielo de cristal.


Necesito un beso tuyo, húmedo, ardiente

que se deslice entre la luz de tus cabellos,

como el roce de una rosa recién cortada,

o una caricia que arde al ser sol.


Quiero que en secreto me abraces

entre susurros y suspiros,

en un éxtasis de placer y flechas alzadas

donde mi corazón se fortalezca

como inviernos gruesos, bajo la luz de la luna

que espera impaciente el fervor de tu mirada.


¡Sostenme fuerte amor!, dame flores;

embriágame con tus humedades pervertidas,

sella mi boca de rocío y escarcha

y coróname, con el jazmín de esa sed

que sacia todo lo enciende.


Desnúdame, amor, enciende mis sombras

regálame el clavel de ese mirar

que alza mi sangre, mientras respira la noche.


@José Valverde Yuste




MELANCÓLICOS 62 : QUIERO DESNUDAR MI CORAZÓN



 




Quiero desnudar mi corazón;

fuera, la tarde gris me entristece,

sobre las nubes oscuras nidos de cuervos

muestran sus alas sin aliento.


El mar está distinto, no es azul,

está emborronado como el dibujo de un aprendiz, 

tonos grises con esmeralda se entremezclan 

con la crin de sus olas mecidas

por el viento de poniente.


Yo me siento frágil cual pluma de gaviota;

mi camino empapado de chapapote, mis huellas

han volado a otro destino.


¡No me sueltes vida mía!,

no puedo evitar sentir escalofríos,

sobresaltos que me digan que no soy tuyo;

sostenme, amor, en medio de este día tan aciago.


Mis manos tiemblan sin tu calor,

mis pensamientos se pierden 

entre estos claroscuros

que me invitan a la melancolía, 

por eso necesito tu abrazo de fuego

en el palpitar de la noche.


No quiero que todo se acabe de forma abrupta

necesito ver brotes verdes en mis prados,

que el agua se vuelva cristalina

y que me sostengas, amor,

con tu ternura.


@José Valverde Yuste