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TÍTULO: TE VEO DESNUDA 19 de ener...




Siempre te veo desnuda 

sobre el lecho 

donde sueño deshojar tus pétalos. 


Sueños intactos

en la sombra de un deseo,

y aunque anhelo la dulce raíz

que brota de tu suelo,

no escucho nunca tu voz apagándose, 

cuán leve gemido, en mi oído.


Siempre te imagino tejiendo ilusiones

donde se quiebra la sangre, 

en ese instante ido, fugaz,

como una voz temblorosa.


En albos pensamientos,

sobre la lengua de los valles,

entre susurros de tierra

relegados a la soledad del tiempo, 

me llevas a la libertad imbuida

en grieta de verso.


Conviertes  un ancho amor 

en un placer estrecho,

mi voz se aferra a antiguas verdades

entre sombras de hojas caídas 

y gemidos sin aurora,

en el roce sutil del anhelo.


Desvanecido el fruto del ayer, 

la tierra abraza lo que fue,  

una hoja nueva se estira y dilata.


La luz se filtra entre las heridas 

y el roce del viento transforma el dolor 

en canto de bosque,

ahuyentando los pasos ancianos

de este prado tan lleno de suelo, olvidado.


@José Valverde Yuste



TÍTULO: TENGO MUERTO EL SUEÑO 20 de enero de 2025







Tengo muerto el sueño de mi almohada,

la voz suspendida entre vuelos de mariposas,

el corazón amontonado y solo,

buscando derrotar auroras

en mi mente inquieta y aturdida.


En la oscuridad de mis párpados 

revolotean sombras

de lo que fue y no existe,

como polen desvanecido en el viento,

dejando un vacío mientras el mundo

duerme a tu lado,

allí donde titilan las estrellas.


Busco la luz

en la noche virgen,

el círculo entre lo celestial y lo terrestre

para despertar del letargo,

al látigo del rayo que me alumbra,

y así romper las cadenas

de esta tristeza moribunda,

que con dolor a mi pecho estremece.


Así las voces de los recuerdos

van recuperando la felicidad

en el alma trémula que turba al corazón,

y por mis venas,

circula el fuego que un día me hizo sentir

el amor que no humilla y no deprava,

ese néctar de miel en los encuentros furtivos.


Auroras nuevas anhelo ver desbordadas

en este mar somnoliento,

en el horizonte de un nuevo despertar,

donde la luz encienda el hambre

en estas tierras secas.


Ya veo germinar de nuevo el musgo,

ante estos pies que caminan

buscando la germinación constante.


Para sanar heridas y volver a volar,

en esta ruta llena de rugido apasionado

libre de pesares, con las enseñadas

cubiertas de nieve antigua,

en este territorio que vuelve a ser de nuevo

un huracán.




@José Valverde Yuste


NUNCA TE IRÁS ...







 

Tú nunca te irás

porque duermes en mí,

entre pausas de manuscritos

respirando en la sombra,

entre secretos huecos

en un monte que está oculto

en un rincón ya clasificado, con tu aliento,

luz de brisa, que no deja sonido.

 

Yo te guardo en mis lágrimas

que caen como lluvia

en un espejo roto.

Te oculto en mi pecho,

todo esperanzas,

como voces perseguidas

por un acero candente

que arrasa con el calor

que aún me transita.

 

Las horas se estiran,

eres sueño y tormenta,

misterio oculto

en los pliegues del cielo.


Nunca entenderás

los destellos de la agonía

que mueren sin saber lo que es querer

frente a este mar de cielos hambrientos.

 

Tus ojos, faroles en la niebla, 

han mordido las alas de mi espíritu,

han quebrado mi pupila.

El sol reposa, bajo tus arcos de luz,

entre racimos de flores doradas.

 

Mariposas con herida abierta

vuelan con alas azul mar,

y en tu jardín resplandece la llama

donde el tiempo no transcurre,

se apoya en mi breve espacio;

ahora, todo es tributo a tu simpleza.


Manoseo el agua salada 

en ese lugar donde nace el placer.

saboreo lo efímero,

donde alimento mis deseos

tan llenos de ti.


Entonces el mundo se transforma,

el azul se vuelve fuego,

y el rojo predomina

esta noche de verano

que me lleno con el fondo de tus ojos.



@José Valverde Yuste







CAMINAS DINAMITANDO AURORAS ( A MI PADRE)





Caminas dinamitando auroras, 

esperando el día detrás del arco iris;

por caminos oscuros, nunca miras al cielo,

el tatuaje de las nubes te ciega.

Es un parpadeo donde crece la verdad

entre girones de pana de tierno roncar, 

al sereno de tus huesos.


Estrellas que se llevaron tus aspiraciones

cepillan tus cabellos,

luz de aura se deshilacha 

entre farolas de noche fría,

desaparece el sol endemoniado y aguantas;

Aprendes a vivir sin flores que aderecen 

el tormento de la rutina.


Me estremece la mirada hueca 

de tu abismo sombrío,

ese ronquido del tabaco 

que vuela sobre  el ala de tus pulmones,

descubierta.


Ígnea aberración de un tiempo sin flores,

luces de juventud orbitando 

donde descansan tus penas.


Profeta en tierra de labor, en el altar del sudor,

mirada de universo regalando brillo al infortunio,

allí se embriaga el dolor de tu espalda 

con una mueca seca.


Frío de hielo supuran tus huesos

desterrados en mares sin amarras,

de amargura, 

te adentras en la tierra, tu señora,

hurgándola de mar a tierra, de loma a cañada,

esperando la incandescencia que nunca llega


Bajo la negra noche de tus ojos

me veo, me acurruco en ti, en tu mirada.


@José Valverde Yuste




TÍTULO: EL TRIGO ARDE EN TUS MONTÍCULOS 13 de enero de 2025






Me agarro a la vertiente de tus hombros,
en el remanso de tu vientre
donde el sol se hace carne 
y el silencio es río.

Eres la ribera abierta que me espera,
en el rastro de tu antigua geometría
la selva se rinde a mi mirada,
la llama de los latidos me lleva
a navegar por el meandro de este templo
origen de todo naufragio.

En ti mi angustia se rompe,
se convierte en sedimento de estrellas
en este abismo de sueños
sonde la  ternura se enciende de sed 
se arrodilla ante este pulso de corales
y anémonas 

Cuando la lluvia del sol te baña,
se derrama sobre ti el blanco velo
de esta tierra mía, no es solo el mar
el que se desmorona,
es el resto de un naufragio 
en el abismo de tus cuencas
que rinde esta sed mía 
ante el umbral de tu silencio.

No quiero salir de estos panales,
ruta de mi sangre guerrera,
ahora somos la huella 
de un incendio que no cesa.


@José Valverde Yuste


NAVEGUÉ POR NEBULOSAS 13 de enero de 2025







Crucé el cielo, vi el sueño en su delirio.
en el borde donde lo imposible se hace carne,
donde las cosas que no existen empiezan a doler
y los deseos duran lo que dura un incendio.

Fui lirio que se rinde al lienzo, 
la mancha de un rastro que dejaba el frío
cuando se vuelve luz un día,
sólo un día, para hacerse ceniza
en ese momento tan breve como un rayo.

Allí, mientras la aurora boreal ungía mi piel,
mis ojos se cansaban de buscarte, y florecían,
como si cada pestaña fuera un pétalo largo
una espiga entregada al viento.

En ese momento me sentí habitado,
allí el alma se asomaba a mirar
su propia hermosura, en ese lugar 
donde todo se encendía
sabiendo aceptar que primero hay un invierno.

Instante en que la dicha se vuelve suprema,
la carne se rendía a su propio veneno,
y tú, te deshojabas en los cilindros 
de mis propios ojos, en este mundo
que dejaba de ser ausencia.

@José Valverde Yuste









SUEÑOS ROTOS









Un puñado de sueños se desvanecen,

el viento lleva mis lágrimas a vagar

a la otra orilla 

donde habita la orfandad

de tu indiferencia.


Mujer, desnudaste mi frágil existencia

y la disolviste,

en sentimiento de fétida neblina,

vagando entre olas que a nadie alimentan.


Caricia fría,

desmembrada de tu dulzura de ayer,

hoy soy balcón desangelado

vigilando el bosque

donde dormitan tus sueños 

de araña de noche, sin luces.


Despertando de ese letargo

donde mueren las leyes de tu memoria,

me siento enmohecer 

con el alquitrán tu lengua.


No contesto a tu mirada afilada,

ni a mi vida emancipada de tu duelo.

Ahora puedo agilizar las voces

que devoran la pasión.


Amanezco apagando las cicatrices 

de mi pasión,

me duermo apagando las llamas 

de tus heridas.

Buscando asilo en el silencio,


Ahora ya no gotea la miel

presa de su propia amargura.


@José Valverde Yuste




TÍTULO: DESPIERTO DESNUDO







En este momento despierto

con las nubes bordando mi tristeza,

en este pulso de sal, este abandono

de quien espera la luz y ya no enciende.


En un faro de costa abandonado,

sobre una torre que ha olvidado 

el lenguaje de los barcos, amanece.


El mundo es un cristal 

que no se atreve a romperse,

me quedo en el borde de mi mismo,

en la orilla de lo que fui,

naufragando por dentro a solas,

contemplando los frondosos 

suspiros de la mañana.


En ese instante sin tiempo

los gráficos de la aurora

me acarician la calma,

veo los puntos negros en los recuerdos

con una claridad que asusta,

me picotea el desdén que me queda,

esa forma mía de estar ausente.


La palabra enmudece a la llama

convirtiendo lo ignífugo en un ser diluido,

que cada mañana deshecha, gime,

al sentir las dormidas notas del viento,

en este sueño que calma el oleaje de mi sangre.


@José Valverde Yuste


MASTICANDO EL AZAHAR DE LAS CARICIAS









Masticando el azahar de las caricias

sobre un cuerpo de espectro amplio,

avivo  mis deseos

mordiendo la luz de sus piernas. 


Allí donde las olas juegan sobre la flacidez de la luz,

cuando la luna asoma entre soles 

de pequeños cristales derruidos, 

en lo candente, en esa soledad que vive el cielo,

 donde respira la rosa.


Acaricio el profundo mirar de tu vientre

y me impregno de ese río de oquedad oscura;

me sumerjo en un cielo despejado de nubes

donde queda petrificado el llanto.


Tiemblan tus alas y el centro se vuelve huracán 

de aguas densas, fábula con alto rigor de gloria,

fuego de constelación en bordes de anhelo recurrente

sostenidas por un compás de fina pluma.


Subo la cumbre del altar, donde florece la rosa

y liba la abeja en su redondeo,

imbuido en aguas donde madura el rocío

mi corazón se derrama como torrente

buscando su escorrentía.


Me convierto en un corazón dando luz a las estrellas,

desgarrando la piel en tempestad de noche,

como si llovieran deseos sobre hojas abiertas 

de auroras, sin sepultura, desvanecidas.


@José Valverde Yuste