inundada de silencios?.
Esos atardeceres que pasando
desapercibidos son el elixir de los lirios
persiguiendo lo congelado de las gaviotas.
Palabras delgadas llenas de ausencia
Rocas en un pedestal de cartas
de un adiós con pupilas de rostro apagado
ESTE SILENCI0
Este silencio es un vacíoPALABRAS SUICIDAS
Hoy encuentro palabras suicidas
En las ruinas de un amor con las manos sin brillo,
bailan frágiles penas
dibujando sueños sobre cantos rodados,
es el desorden inagotable de tus ojos
cuando visten de espuma ,sin sed, a los muslos.
Las piedras gritan con palabras de desencuentros,
incisiones de amores se desgajan:
un latido, un adiós,
el tiempo de esa ventana sin cristales, duele;
y el olvido de mi piel en el polvo del aire
estremece a las sombras.
Suspiros de risas apagadas que el viento
mueve a los suburbios,
recuerdos flotando en el corazón del atardecer,
un rayo aferrado a la chispa del amor,
un te quiero distante transforma la noche
en un hilo de acero vacío de sangre.
Mi corazón navega encima
de los lamentos de las venas
cuando el dolor lo abraza,
y las memorias son duelos que, aunque duelen,
no traspasan mis lágrimas.
Destraba los enredos de estos escombros,
comparte la luz con mis ojos desnudos,
rompe las cadenas del invierno,
elévate por encima de la sed muda de las pasiones,
antes que las palabras mueran
ante el espejo sin ojos.
@José Valverde Yuste
Sometido a tu influjo
anulado mi sentimiento,
palabras muertas abrazan los besos
huyendo cuan gritos ahogados
del trino de un pájaro inexistente.
Hay palabras que reconozco
sin anuncios en turno de tarde,
ni sonido acariciando la luz de la almohada
que vienen de fuera;
tiemblo ante la visión de los ángeles surgidos
de esa oquedad oscura
que golpea a la médula vacía.
Deambulo cuan náufrago
asido a su tabla de salvación en mares anodinos;
mis quimeras son fatigas que mi frente oprime,
luz crepuscular de lágrimas esparcidas.
El viento de nuestra pena llora la agonía
por las laderas del mundo; ya no da sombra el bosque
ni el sol brilla en tu cabello.
Aquellas horas mórbidas de embriaguez
son recuerdos: Alimentados de ceniza,
rugidos de mi garganta,
delirios complaciendo el ruego del ciprés.
Daga cruel arrastrando el prado yermo
la montaña ya no es blanca,
se volvió eternamente gris;
el sudor se convirtió en sangre
y la felicidad en sollozos.
El monstruo de la angustia
blande mis turbios ojos
desnudando mi cuerpo,
como una mirada en llama recurrente.
Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada
y la necesidad de volver a despertar
sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.
Espero que la alcoba vuelva a recuperar
el olor de las frescas selvas.
@José Valverde Yuste
Tengo el corazón destrozado,
la mente confundida,
como quien mira una ala rota
y no comprende el vacío que queda.
Como rayo de sombra te marchaste
a esa velocidad de lo que es demasiado puro
para quedarse.
sin poder comprender ese halo de viento,
que nos dobla el alma,
instante fugaz donde todo tiene un final.
Me diste el dolor de las lágrimas,
dibujando en mi rostro la mirada de lo perdido,
la pesadez de los días sin horas,
ese invierno largo necesario
para que el silencio eche raíz.
Las noches eran de hierro, frías,
interminables;
nos quedamos como estatuas
que olvidaron el fuego.
Losas pesadas, capullos sin rosas,
que nunca llegaron a florecer;
eran noches, donde la escarcha de la herida
se evaporaba sin la lucidez para reflejar el alba
@José Valverde Yuste
MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ
Amada, dame la paz,
en medio de esta tormenta que agita mi ser,
buscando una calma de vientos apagados
en las avenidas de las gardenias y tulipanes
llevándome por valles de tranquilidad sembrados de algodón.
Aunque quizás sea tarde, en llegar la paz a mi ser,
sé que al final, la encontraré,
para apagar este fuego
que hierve las enramadas de los pájaros.
esta hoguera que me quema las entrañas,
estando hueco.
Mis pensamientos se desvanecen,
como el humo entre mis manos,
necesito de tu amor y tu luz,
para encontrar la serenidad en este mundo
de esquelas de amor, de falsedad ensombrecido
Que tus brazos sean refugio,
de mis miedos y temores,
que tu amor sea mi guía,
un encantamiento en el cauce de la corriente luminosa.
Amada, dame tranquilidad,
para calmar este fuego que arde en mí,
y encontrar la paz que tanto ansío,
en tus brazos, en tus ojos, en ti.
En el alimento de la pasión, en el coctel del fuego
en los sueños legendarios y en el espejismo de la niebla.
Dame la tranquilidad del silencio.
MELANCÓLICOS 63 : PENUMBRA DE MI ALMA
Alma mía, lágrimas tristes brotan
como un río de dolor que no tiene fin
como gotas de lluvia pulverizadas sobre el cristal
elevándose en vuelo, entregadas al viento.
Son testigos silenciosas en la intemperie del dolor
que en lo más profundo de mi ser anida,
ríos de melancolía incesante
ebria catarata inundando mi corazón.
Cada lágrima es un grito en la maleza
hay profundos lamentos en una tarde de tormenta
un dolor que se viste de silencio
tejiendo un tapiz de día triste.
Pero sé que llegará un día
en que el sol esculpa la piedra de mi alma
sanando estas heridas
y las lágrimas se secarán en la senda
de la fuente de la vida
En este mar de sombras de galerías eclipsadas
navego en el silencio del tiempo
buscando redención.
Anhelando encontrar nuevos ríos,
donde renazca el pergamino del eco que duerme en mí
y llueva maná del cielo.