Fue una tarde de marzo.
El sol seguía el sendero de mi alma inquieta,
el viejo árbol continuaba amando
la raíz que me vio crecer,
y el lienzo que pintaba el sol
se hacía mil pedazos por el prado.
El tiempo se curvaba en aquel rincón
donde la memoria se gastaba
en las cadenas de tus brazos,
y las flores eran ríos de llantos
cuando llegaba el hasta mañana.
Este amor de mirada ansiosa,
del beso que despertaba el aliento,
ese disfraz que cubría tu grieta
se convertía en puerta del cielo,
en alivio de mis manos llenas de perfume
cuando tu corazón se vaciaba en la caricia final.
Ese rayo de luz que se cruzaba
cuando tus labios besaban mis mejillas,
ese horizonte sereno donde descansaba el sol:
era el arquitecto de mis vuelos sin miedo.
Esa corriente de agua que acariciaba mis oídos,
cuando se encendía el rayo de luz,
vagaba por mis venas;
y tu rosa navegaba en la llama sin consumirse,
en el instante en que nacía la noche.
Llovían Perseidas sobre tu piel inocente,
guirnaldas de azahar y madreselva
bautizaban a los dos hemistiquios
que brotaban de tu pecho,
la voz del amor en su amplio espectro
vivía en mí.
El tiempo era un fragmento de chispas y temblores,
un verbo que consolaba al silencio,
la llama de una ilusión palpable;
lo era todo amor, por eso
nunca se atrevió a descorrer el velo del olvido.
@José Valverde Yuste
Es consumir del viento esa gota de amor que llega, el viento también necesita ese cuerpo... y desplazarse en él. Bellas letras José. Buen finde 6de junio y un abrazo.
ResponderEliminarmuchas gracias por leer y comentar. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarLos sentimientos cuando somos los primeros en saborear por primera vez esas burbujas de mariposas que vuelan alrededor de nuestras cinturas.Hermoso baúl de amores pasados.
ResponderEliminarPrecioso poema, encanto músical. Gracias poeta Valverde por publicar.
ResponderEliminarJosé te felicito, sigue creando obras que nos llenan de inspiración y belleza, tu poesía es un regalo!!!🌺
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