Inmóviles, despertando al rayo oculto en la mirada,
tumbados sobre la verde hierba,
ante la partitura de las hojas y la sombra de la encina
preparamos el amor,
con las esquinas de las pupilas llenas de luz
de ese mar de amapolas que nos baña.
En este estado de fronteras estiradas,
buscando la luz del musgo,
nos amamos hasta la última gota de aliento,
como una marejadilla ascendiendo
a la partitura estrecha de tu mar radiante.
Oh, jazmín desnudo, cielo de zafiro,
perfume de rosas en el acantilado donde muerdo las olas;
eres el trino de un pájaro cuando recorro tus senderos
buscando la utopía de ese valle llamado libertad
con la calidez de una antorcha y la fragilidad
de un cristal en su íntima transparencia.
Como el vuelo de una constelación sin remordimiento,
cuando la sed late y lentamente le habla la sombra
a la antorcha de fuego que es tu lengua,
al surco de espuma comprimida,
contemplando el salto de la catarata
bajo la sombra de aquella encina.
@José Valverde Yuste
Instantes para el recuerdo, dignos de enmarcar, con hermosas reminiscencias a imágenes bellas que al alma deleitan amigo Jose Valverde. Un placer dejarte mi humilde huella...muááácksssss
ResponderEliminarMuchas gracias por leer y comentar. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarInstantes para el recuerdo, dignos de enmarcar, con hermosas reminiscencias a imágenes bellas que al alma deleitan amigo Jose Valverde. Un placer dejarte mi humilde huella...muááácksssss
ResponderEliminarIsabel Camacho.
Muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarAI. Adis Irulegui. Quisiera ser constelación para brillar en tus letras e inspiración , poeta divino. Voy entre esas cuerdas bailando en este lunes... José. Un abrazo
ResponderEliminarMuchas gracias por leer y comentar. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarEterno, amor, atesoras con galanura
ResponderEliminarEn ésta, mi piel de jazmín y lavanda,
Acaramelados secretos de una noche
Llameante y febril cuando volábamos
En el viento, jugábamos en el firmamento,
En la luna, en las estrellas, cuando en
La flama de nuestra excitación, robábamos
Hambrientos besos y más besos y prisioneras caricias,
Cuando nos sumergíamos en pociones mágicas,
En la perpetua llama que nos condena y arroja,
A nuestros pies, semillas de rosas y lazos de miel.
Preciosa réplica estimada poeta. Un abrazo con la pluma del alma
EliminarExcelentes letras, felicitaciones poeta
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