Un sueño ardiente, no consumado,
mi ilusión es la celda de un abismo:
templo inundado de placeres
que no provocan espasmos.
La inodora fragancia
de un campo de cerezos en flor
cruza mi vasto cielo
a ritmos de un salto de piel.
Diosa de frágil cristal,
despojada de tacto en tu relieve
eres acuarela del crepúsculo,
un arca de sables bajo lengua indescifrable.
Cuerpo de temblores sobre nubarrones
donde habita el alma de luz apagada,
no encontró estrella,
en los ojos de la noche.
Amor con celda en la aurora,
centro de flor sin sazón,
te vas por la cascada de la ignorancia
y nuestro pasión muere
en esta alcoba vacía de ojos.
©José Valverde Yuste
