Amor, deja que me ausente de esta guerra,
sobre las olas de tu piel
voy esculpiendo con mis besos
el mapa de este incendio de mañana
cuando el reloj agota el calor
de tus sabanas frías.
Quiero soñarte entre tu mar y el pico
que gira al levante,
en esa playa donde se adormecen las gaviotas
y mis deseos fervientes son abrir este cuerpo,
que deje de ser cárcel.
Te cubro entre mis brazos,
juntos sobre el crepúsculo de la tarde,
encontramos el estallido de la luz
sobre nuestros cuerpos, en el rastro
de un caracol con hambre.
En tu mirada me veo,
con los cabellos oliendo a alquitrán,
podría ser azahar de limonero,
fragancia de sencillez de aquellos años
de adolescencia soñada,
de vida reclamando un espacio.
Oh, amor, olvido, todavía por devorar,
hierbabuena del huerto, fresca y sincera,
sabor a un aroma que alivia mis penas
de labriego desaforado, en el campo de tu piel,
transformando mis ansias en libertad,
esa que no sabe de fronteras,
y vive en la luz oculta del deseo.
@José Valverde Yuste