Es tu voz un beso,
la memoria de la miel que se escapa
entre amaneceres de labios,
el tiempo que espera el milagro,
en lo tímido de este desierto.
Es tu boca un mar de promesas,
el minutero de un instante breve,
cuando el deseo se encierra en el frío
de un poro,
navega en el verano de la primavera.
Me pierdo en estos pasajes mudos,
en este vértigo de piel
que me cierra los ojos,
y que aprieta fuerte ese temblor
de carne impregnada de cordillera.
Es la voz de una resurrección
que se alarga,
como una llama en la memoria,
en una noche llena de luna.
@José Valverde Yuste