Intento sujetar la voz
que se introduce entre las sombras,
jugando con el adiós de las lágrimas
donde despiertan mis sueños al mundo.
Las voces se cobijan en el desvarío,
cuando la noche enlutada
se convierte en coro de ausencias,
sujeto mi alma sin romper el hilo que une
cada rincón de nuestro cielo.
Pálida memoria en la boca imprecisa
abraza lo que el día olvida,
este gancho de cielo ancestral
donde viaja la armonía que nunca se fue.
Angustia de ojos preñados,
lánguido florecer donde se licua el hastío,
un naufragio que conscientemente
oculta el crepúsculo donde las sombras,
me miran el rostro y, en cada declinación
alimentan mis sueños con suspiros.
Navegan los gritos inyectados
de recuerdos ignífugos,
penetro en el filo de la sombra
buscando un susurro en la eternidad,
un hueco donde las tinieblas abracen
lo que el tiempo deja en sus memorias.
Vasto azar ilumina el gancho tembloroso
que no teme al momento,
desasistido entre labios y boca
habito los pálidos sonidos del recuerdo,
ya vivo en la sangre del grito
que abraza al silencio.
@José Valverde Yuste

