Cuando en el banquete te veo
mi mirada se ausenta del mundo,
las luces de las velas se desvanecen
y se desprenden de su atuendo.
En este inmenso océano de caras,
tú eres la isla que me atrae,
el faro que me irradia calidez,
el incendio que calcina el aire.
Tu elegancia al caminar es una llamada,
un espectro de luz cuya pureza
brilla como el hielo de un iceberg,
y desliza la mirada hacia el único altar
ante el que puedo sucumbir
Eres el faro cuya llama me arrastra
y mi pecho, ya no late, grita
al espacio que nos separa.
Tu piel es un faro ante tal ostentación,
un festín de manjares y de flores
entre los más nobles añejos del mesón.
Cuando el espacio se cierra
y al fin me acerco a ti
mi mundo interior se desmorona
ante el mensaje de amor
que dejo clavado en tu corazón.
@José Valverde Yuste