Soy rehén en la espuma de tu candidez,
en la parte inferior de tus deseos,
en la oda de los años cuando escribo en tu piel,
y el jardín siempre responde gentilmente
al barco que vocea en el estanque.
Trino de fósil debajo de la sábana,
me incendia tu manto de virgen cuando te grapas
en mis laderas y sueño que precipito mi ascenso
sobre las nubes.
Eres hilo que cose mis muros sin piedras,
despiertas el arco iris entre la soledad de mis ojos.
El retrato de tus piernas
son espigas desvistiendo mi alma,
dando alaridos en azul creciente,
consumada visión bajo la bóveda de tu vestido.
Espero las pruebas este viernes
sin muestras de debilidad,
transitando por el carnaval de la caricia viva,
sentir la flor calcinando al día,
arremeter contra la ligereza de tu hermosura.
Veo la playa radiante henchida sobre mí,
el otoño quebrado en la esquina de tu cadera,
abrazo lo intangible,
hasta lo sincero de la magnolia,
transito por lugares donde las manos no llegan.
Soy el impuesto que lame tus tristezas,
el gozo de lo lúcido tras la ropa de tu piel,
tu primer bocado, tu precipicio, lo más profundo.
@José Valverde Yuste