Te siento en la epidermis de la noche,
encima de la blancura, ya sin espesor
que se desnuda en el amanecer de mis ojos.
¡Oh amor!, sueño
en lo imaginado de mi garganta,
donde no se puede escribir lo bello
que transmiten tus labios,
ni la sangre que sostiene la lengua
dibuja tatuajes de rocío en el horizonte
de un cielo encorvado enfebrecido.
Quieta te veo en el llanto de la tarde
cuando el sol busca el descanso sobre tu piel,
en el atardecer de esos lugares sin egoísmo
que muestran todo a la niñez de las pupilas.
Eres el incendio de la vela que nunca muere;
la revolución de la soledad de tus pechos
siempre encienden el fragor del mar,
el concierto de las olas cuando inicio el relato
en la madrugada que me eclipsa
con el código de barras de tu hermosura.
Dentro de ti eclosiona la vida,
entra por la fragilidad de tu abdomen,
sobre la fosforescencia de tu camino,
los altos vuelos del pájaro sueltan semillas
en el atardecer de tu embarcadero.
@José Valverde Yuste
Gracias por compartir.
ResponderEliminarComo siempre, genial Jose 👏🏼👏🏼🫂. Vanessa Zamora.
ResponderEliminarMuy bueno amigo, te felicito por tu obra. Un cordial saludo.
ResponderEliminar"Eres el incendio debuna vela que nunca muere" Genial José.
ResponderEliminarComo siempre abordas la sensualidad de una forma sutil.
Enhorabuena.
Chelo Egea
ADIS...siempre seré... Y tejiendo sueños en una piel caminarán dentro de mí esencia de jazmin...y yo viviré en lo húmedo dentro de mí. Feliz sábado José
ResponderEliminarExcelente escrito poeta felicidades 🌹
ResponderEliminarOlga Avtomovich.Un poema de refinada sensibilidad... y una melodía que se funde con el alma entera. ¡Enhorabuena!
ResponderEliminaruna maravilla de poema y maravillosas imagenes gracias poeta
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