Hoy las manos se han cansado
de sostener los dedos, de zurcir palabras,
de fabricar caricias con fiebre,
solo hay letras sin perfil, silencio.
Hoy la noche se ha cansado de amar a la luz
y el día se oculta entre nubes largas,
hay un no en este dolor que no admite tregua
un albor apagado en un deshielo desnudo.
Hoy mis ojos no enfocan y mi corazón
tiene obstruidas las arterias,
ha llegado el invierno aunque
nos esté pisando el verano.
Hoy he aprendido que aquello que parecía sólido
ya no vibra, que la indiferencia mata más
que los puñales.
Hoy me he sublevado contra el borde de la cama,
contra las ilusiones aplastadas
por razones que viven fuera del cuerpo.
El llanto ha hinchado mis venas
y mis ojos desbordados han dejado caer
la ternura, en lo perdido, en lo acabado.
@José Valverde Yuste