Sucumbo ante la noche de hogueras vivas
que mira a la luna,
espero el grito de la luz,
el despertar de la aurora
ante la interrogación de lo pendiente.
En esta oscuridad más alta
que las heridas de mi amor,
en las alamedas de las fragancias navego;
hacia esa locura de árbol destrozado
hasta el duelo con voz pura que busca:
el paisaje, la flor, el brillo del sol
en su estado de arpa.
Tiemblan los brazos
ante el arrebato de tu escote,
la carne ante los impulsos de la necesidad se acelera,
busca el fragor de la semilla
en su fecundidad de flor inquieta
que mancilla a las montañas.
Me río con voces de cercanía,
en el flotante abrazo dónde tiembla el cielo,
duermo ante los afluentes que riega la flor.
la carne en oleadas de sumisión desgarrada, tiembla.
Veo los nudos de los rizos ocupando tu pradera
en pleno vuelo,
cierro los ojos y te ocupo
en este mar todo se vuelve transparente.
@José Valverde Yuste