Beso de sangre en la luz de tu mejilla,
viento huracanado en el oasis del cielo de tus labios
enmudecidos por el consuelo derramado
sobre la voluntad de tu voz de seda preñada.
Catarsis bajo un cielo de labios
que golpean la médula, aireando la frescura
de esta noche de respiración líquida
del labio de rosal caído
sobre la alcoba de garganta hambrienta.
Panal bohemio dislocado por esta senda
donde resucita el palpitar del sol
ante los pechos ungidos de cremoso desvelo
embriagados por ese desvelo que se desliza
entre sombras perecederas.
Temblores en éxtasis sedientos
delimitando el cortejo del nido
en ese réquiem donde la nieve es torbellino
de gloria, y los minutos juegan con los suspiros
vacíos de los ojos.
@José Valverde Yuste