Por el largo río del amor
caminas en un brioso corcel,
con la sombra de los sueños libre,
prendida por hilos de seda,
los ojos abiertos
y la respiración acelerada.
Enjambre de néctar,
luz encendida en lo más alto de la palabra,
paloma en su más alto vuelo,
locura zigzagueante,
silencio de espuma brava,
ebria de lo dulce, aprendes a navegar
sobre el incendio de la orilla.
Alarido de terremoto driblando al aliento,
póstumas alucinaciones llenas de franqueza,
estrellas perdidas
donde aprendes a silenciar los deseos,
con su amplio espectro de osadía.
Zozobras ante el trino del beso,
en la frescura del rayo
que sacude tu garganta.
Ya eres mar donde vuela el pájaro,
la belleza del cristal de un estanque,
principio y fin de lo azul,
la savia que emborracha mi tiempo.
@José Valverde Yuste




