¡Oh, lo que tiembla en el jardín
no es la luz que se oculta.
Es el desvanecimiento del pistilo
entre sueños y éxtasis,
mientras el polen brilla
en el abismo que engulle
el renacer de la sombra.
Entre pliegues brota la rosa,
abajo el torrente, arriba el relámpago,
y las furibundas llamas
trepan por los caminos salvajes.
Las venas son todo temblor
encandiladas por el rocío
que brota de las profundidades.
Vientos huracanados inquietos
viajan sobre hoja desnuda,
tiembla, muestra el envés asomado al balcón;
dos cuerpos como diez ojos de luz
trepan en alud continuo.
Cuando lo que todos desean se afana
en ocultarse tras la sombra,
bajo la extensa llanura, de largo trecho,
entre linderos atrapados por veneros
que extienden el gozo por la rigidez
del deseo.
Luces distantes de abejas, comunión de brasa,
rutas atrapadas en los pliegues son el candor
de esta mariposa inocente ,
que sobrevuela la luz del umbral
donde nada se agota, todo es imperecedero,
como dios en su grandeza.
Ríos anclados en su playa
van dejando el rastro, la huella del aliento y,
yo muriendo en esta guerra de explosiones
donde la llama muere dentro de
un reloj sin horas, sin tiempo.
@José Valverde Yuste