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GENERALES 43: ESTE SILENCIO

 






ESTE SILENCI0

Este silencio es un vacío
que se viste de sombras.
La vibración sorda donde tiembla el miedo
y las palabras se ahogan 
en sueños de crepúsculo vacío.

Susurra al alba con su luz oscura,
se aferra a la flor mustia
como pena ahogada en la memoria
sufriendo con el ruido de mi música.

Es un río de dudas
que busca tras la muralla
el puerto de nuestro lenguaje
con esas miradas picoteando el cielo.

Es mi silencio un diálogo mudo,
un viaje al país de la muerte,
una calma helada donde el aire pesa
y se siembra tristeza en el vuelo rasante
donde el réquiem nunca muere.

Mi silencio es una lágrima cayendo
en un río profundo
por aquellos que amé
cuya luz se ha perdido
en un mar de un mundo incierto
con su mirada convertida en sueño.

 

 


POEMAS MELANCÓLICOS : PALABRAS SUICIDAS


 

PALABRAS SUICIDAS

Hoy encuentro palabras suicidas
en este lugar donde bebe la flor
que ya no espera nada
y fallece el esplendor del cielo.

Veo cuchillos afilados que desgarran
los pétalos de los recuerdos
con su metamorfosis de maremoto muerto
con palabras alejadas de la ternura 
en un viento donde ya no suspiran las rosas.

Hoy las nubes se apagan 
entre sombras de miradas 
que acechan las tinieblas de la luna
clavándose en las cicatrices marcadas en mi piel.

Descubro el silencio de la maldad
entre la orfandad de mis días
en este corazón de rictus de cadena
vagabundo entre sombras diáfanas 
y luces oscuras.

@José Valverde Yuste



MIS PÉTALOS SON LA SINFONÍA

 



MIS PÉTALOS SON LA SINFONÍA



Nacida de rocalla soy,
la turquesa orquídea,
mi ser se nutre de la belleza y la alegría
en las altas montañas y en las planicies,
van mis rumbos de aroma al viento, mis delicias.

Mis pétalos son la sinfonía de colores,
que bailan al compás de la brisa,
mi fragancia embriaga los sentidos
y en mi presencia todo se torna suave.

Soy la esencia de la primavera eterna,
la flor que florece en cada corazón,
mi belleza es infinita, como el amor,
que nace en el jardín de la pasión.

Las mariposas danzan a mi alrededor,
los pájaros cantan en mi honor
soy la flor más hermosa, la más pura,
la que simboliza el renacer y la ternura.

Nacida de flores soy, en mí crece la vida,
soy la orquídea, la más querida.
En cada pétalo guardo un secreto,
de amor y esperanza.

Soy la flor que nunca se marchita,
la que florece en el jardín del alma
nacida de flores soy, etérea y divina,
en mí se encuentran la paz y la armonía.

@José Valverde Yuste

TÍTULO: SALISTE DEL AGUA RADIANTE


 


Sales del agua radiante
como un sol que impone a la noche su cordura.
Tu brillo se refleja 
en el último resquicio del agua
estallando la luz en su silencio.

Se estremece la fiebre en tu cuerpo.
Una sinfonía configura los destellos
de una mañana con un manto de belleza 
que te abraza, y se yergue envuelta
en el horizonte de tus muslos desnudos
cuando rompe el cristal de tus ojos enamorados
de lo vivo de este mar.

Túnel donde respira el azul,
tu fuego es la casa que habito,
la fragancia de la humedad de un beso,
la sombra de un mar de orquídeas
con un paisaje de luz al final del camino.

Siento que eres el final del tiempo
la floración adolescente de una rosa.
la sed consumida en lo rápido de un viaje
el fuego de los deseos de esta brisa marina.

La que encarna las mareas de mis miedos 
en esta ráfaga de humilde ternura 
sobre la que amanso el ardor
que se desliza sobre este mundo de piel
que florece en el aullido de luz 
que vuela sobre ti.


@José Valverde Yuste





AMOR 83: COLMENA FRESCA


 

AMOR 83: COLMENA FRESCA


Colmena de fresca miel,

aleteo en tu morada

como el humo se retuerce en el cielo

al salir por el negro agujero.


Soy el bienaventurado, el ganador de la batalla

brazos de hiedra, tentáculos como pinzas,

adormidera cuando me acaricias

como las abejas acarician a las rosas.

 

La desnudez ebria de tus labios

se posa en mis pestañas

aleteo de aves, tierra silenciosa,

herida sanando.

 

Ilusión y vértigo cuando penetro en tus ojos profundos

riqueza de diamante bruto,

luceros que sobreviven a la muerte,

rocío derramándose lentamente de placer sublime.

 

Derrapo por tu vientre

como un tobogán en un parque,

savia de sangre que me recorre

como la brisa marina

recorre las costas onduladas de tu cuerpo.


Arena mojada, errante en la noche,

torbellino de luz mirando al cielo

el sexo levita entre las gaviotas y la espuma.


Galope de yegua, mi alma perturbas con tu sutileza

tus cabellos al aire, abanicos de colores sumidos

en huracanes furiosos, tu alma, amor mío

sin sed y sin brío se duerme junto a mi muslo.

 


MELANCÓLICOS 55: AÑORANZA

 


MELANCÓLICOS 55: AÑORANZA

 

Añoro tus risas, tus abrazos llenos de serenidad,

cual brisa suave acariciando mi alma en noches de plenilunio.

Eres mi sol, el cielo de mis días turbios,

la estrella que guía mis pasos en la oscuridad de este túnel.

 

En cada suspiro,

en cada brisa que oxigena mi corazón,

resuena tu nombre como espuma ahogada en la arena

recordando que eres mi razón de amar,

mi refugio en los profundos corales.

 

Vuelve a brillar tu luz sobre mi soledad dormida

regresando cual aurora a iluminar mi cielo,

pues sin ti, mi estela es un mar sin rumbo,

un jardín marchito que anhela florecer.

 

Regresa a mí,

oh fuente de marfiles blanquecinos

como la vida que retorna tras la noche que se desangra.

Y juntos, enlazados como la línea de la orilla a un golfo 

brillemos al final de un túnel donde la luz aparece.


AMOR 212: TE DESNUDO AMOR


 

TE DESNUDO AMOR

Amor, tu belleza son las olas de mi mar, 
un borde de luz es tu sonrisa.
Un dulce sonido latiendo de forma sincera
en los arrabales de tus brazos me he convertido.
 
Irradias en mí tu felicidad, 
en tus ojos brilla el día,
la esperanza se convierte en el brillo de tu mar, 
mis sombras se disipan, se vuelven deseo, 
te desnudo en el pico de un pájaro
con el elixir de la savia de mis manos.
 
Te siento como algo que supera lo prohibido
como un sueño oculto en la memoria de mis anhelos, 
si el cielo te trajo, bienvenida, 
en tu ser, mi alma se alumbra.
 
Por pensar así, la felicidad se imanta en mi cuerpo, 
porque en cada caricia florece el destino, 
nuestros corazones hacen del amor un viaje, 
la belleza bailando al compás de delirio de tus labios.
 
Amor, ansia de mi jardín, puente que socorre mi devenir
das vida a mis horas, a mi andar cansino, 
y mientras el mundo gira aturdido, 
contigo en mis brazos, todo es una dulce voz de susurros
 
Amores sumidos
en el celeste mundo enfebrecido
La música hace bailar al bosque del olvido.
 
El goce del placer, la redención de la armonía
asciende dulcemente por mi cuerpo
Y me dejas tu cuerpo imantado por el latido del deseo

MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR (Editado)


 


MELANCÓLICOS 54 : RUINAS DE UN AMOR


En las ruinas de un amor pasajero,  

bailan frágiles cartas

dibujando sueños en cantos rodados.


Las piedras gritan lamentos,

incisiones de amores se desgajan:

un latido, un adiós,

el tiempo de esas ruinas duele

y el olvido de mi piel estremece a las sombras.


Suspiros de risas que el viento acaricia,  

recuerdos flotando en el corazón del atardecer,  

un rayo aferrado a la chispa del amor

un te quiero distante transforma la noche

en un hilo de acero.


Mi corazón navega en los lamentos de las venas

cuando el dolor lo abraza,

y las memorias son duelos que, aunque duelen,

no traspasan mis lágrimas.


Destraba los enredos de estos escombros,

comparte la luz con mis ojos desnudos,

rompe las cadenas del invierno,

elévate por encima de la sed muda de las pasiones

donde las palabras mueren ante el espejo sin ojos.





MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO


 

MELANCÓLICOS 66 : SOMETIDO A TU INFLUJO


Sometido a tu  influjo

anulado mi sentimiento, 

palabras muertas abrazan

los besos huyendo cuan gritos ahogados

del trino de un pájaro inexistente.


Hay palabras que reconozco

sin bordes, ni sonido

acariciando la luz de almohada apagada,

temblorosa ante la visión de los ángeles

surgidos de la oquedad oscura del castigo.


Deambulando cuan náufrago 

asido a su tabla de salvación

mis delirios son fatiga que mi frente oprime

luz crepuscular de lágrimas esparcidas.


El viento de nuestra pena

llora la agonía

por las laderas del mundo

ya no da sombra el bosque

ni el sol brilla en tu cabello.


Aquellas horas mórbidas de embriaguez

son recuerdos alimentados de ceniza

rugidos de mi garganta,

delirios complaciendo el ruego del ciprés.


Daga cruel arrastrando el prado yermo

la montaña ya no es gris, 

volviéndose eternamente blanca;

el sudor se convirtió en sangre

y la felicidad en sollozos.


El monstruo de la angustia 

blande mis turbios ojos

desnudando mi cuerpo,

como una mirada en llama recurrente.


Ojos abiertos, como luceros, en la madrugada

y la necesidad de volver a despertar

sobre tu vientre y tus perfumados cabellos.


Espero el optimismo venza a la tristeza

y mi alcoba vuelva a recuperar el olor

de las frescas selvas.


MELANCÓLICOS 65 : EL CORAZÓN DESTROZADO (2)

 



MELANCÓLICOS 65 : EL CORAZÓN DESTROZADO (2)


Tengo el corazón destrozado, 

la mente confundida

como rayo de sombra te marchaste

sin poder comprender ese halo de viento,

instante fugaz donde todo acaba.


Me diste el dolor de las lágrimas

la pesadez de los días largos, 

las noches de hierro, frías, interminables

eran losas pesadas, capullos sin rosas

en noches de escarcha.


Intentaba recordar las huellas felices,

la armonía de los corazones humanos,

tenue fragilidad perdida, entre gritos de lobo,

en la noche de las ánimas.


Cruel aceptación de la despedida,

de la pérdida de las noches de pasiones

entre gritos y gemidos nos bebíamos el tiempo,

pero todo se desvanecía ante la cruel realidad de tu partida.


Así el tiempo pasa

la ausencia de tu maldad desinfecta las heridas,

las aspas de mi luz esparcen los analgésicos

que todo lo cura.


Ya no necesito tu amor para ser feliz, 

pues conmigo me basto

y aunque duela recordarte, sé que fue lo mejor 

seguir caminos distintos.





MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ


 

MELANCÓLICOS 64 : AMADA DAME LA PAZ


Amada, dame la paz, 

en medio de esta tormenta que agita mi ser, 

buscando una calma de vientos apagados

en las avenidas de las gardenias y tulipanes

llevándome por valles de tranquilidad sembrados de algodón.


Aunque quizás sea tarde, en llegar la paz a mi ser,

sé que al final, la encontraré,

para apagar este fuego 

que hierve las enramadas de los pájaros.

esta hoguera que me quema las entrañas, 

estando hueco.


Mis pensamientos se desvanecen,

como el humo entre mis manos,

necesito de tu amor y tu luz, 

para encontrar la serenidad en este mundo

de esquelas de amor, de falsedad ensombrecido


Que tus brazos sean refugio, 

de mis miedos y temores,

que tu amor sea mi guía, 

un encantamiento en el cauce de la corriente luminosa.


Amada, dame tranquilidad, 

para calmar este fuego que arde en mí,

y encontrar la paz que tanto ansío,

en tus brazos, en tus ojos, en ti.


En el alimento de la pasión, en el coctel del fuego

en los sueños legendarios y en el espejismo de la niebla.


Dame la tranquilidad del silencio.